México tiene un serio problema de salud, cuyos principales afectados son los niños. Se trata de la obesidad infantil. Tristemente, nuestro país ocupa el primer lugar mundial en cifras de sobre peso y obesidad en menores de edad.

Factores socioculturales influyen directamente en que se mantenga este padecimiento que tiene aprisionados al menos a 4.1 millones de menores de edad en nuestro país, según estima el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef). A la obesidad, los expertos la llaman “la epidemia del siglo XXI” y no es para menos. Este problema se ha incrementado cerca de un 40 por ciento en la última década dentro de nuestro país. Hablamos de que en México, el sector comprendido por menores de cero a quince años ocupa el 28 por ciento de la población total.

Este problema existe y se ha vuelto más grave por cuestiones como la falta de alimentación adecuada en los infantes y el sedentarismo. Dos cuestiones que deben ser cuidadas principalmente al interior de los hogares. Decimos esto ya que es en casa donde los pequeños adquieren los hábitos de alimentación; los padres de familia tienen parte de responsabilidad en ello si permiten el consumo excesivo de comida chatarra y no le dan importancia al fomento de la actividad física. Si a ello le sumamos el hecho de que la tecnología se ha vuelto prácticamente el centro de atención de los niños, nos damos cuenta de que es una problemática que requiere urgente atención tanto a nivel familiar como por parte de las autoridades.

La importancia de prevenir y combatir este padecimiento radica en el hecho de que cerca de 70 por ciento de esos casos se mantienen con sobre peso u obesidad en la edad adulta. Las consecuencias de estos problemas pueden ser muy graves, en ellas encontramos otros males como diabetes, infartos, altos niveles de colesterol o insuficiencia renal, entre otros. DE todos ellos, la diabetes es el mal más marcado, al grado de ser la primera causa de muerte en adultos, así como la principal causa de solicitud de atención médica y el mal que mayores gastos públicos requiere.

A nivel nacional se realizan esfuerzos gubernamentales y de la iniciativa privada para combatir la obesidad infantil. Sin embargo, la promoción de la sana alimentación y fomento al deporte o la actividad física parecen no ser suficientes ante la creciente oleada de restaurantes de comida chatarra que hay en el territorio nacional y la falta de tiempo e interés por el ejercicio en los hogares.

Parte del problema se encuentra también en las escuelas, donde es común encontrar a la venta productos con alto contenido de grasas y azúcares, mismos que con facilidad llegan a las manos de los niños, quienes los consumen, en muchas ocasiones, sin medida. Además, las horas de lo que se conoce como “Educación física” transcurren sin que los menores realicen alguna actividad física específica o supervisada y más bien se convierten en tiempos en los que los pequeños hacen lo que quieren, cuando quieren.

En contraparte, los especialistas recomiendan que los niños realicen entre 45 y 60 minutos de actividad física diariamente. Entre las disciplinas más recomendadas para esas edades están la natación, el tenis, patinaje o deportes de equipo. En ese punto hay que hacer hincapié en el hecho de que una de las consecuencias de la obesidad es la pérdida de autoestima en quien la padece, mientras que uno de los efectos positivos del deporte es precisamente que aumenta la autoconfianza de los menores.

Se recomienda, por ejemplo, hasta los 8 años juegos, ejercicios de psicomotricidad, ejercicios de coordinación y equilibrio, ejercicios de sentido del ritmo y del espacio. Hasta los 12 años, son recomendables los ejercicios que contribuyan al crecimiento y desarrollo general, (resistencia, fuerza y flexibilidad).

En edades mayores a los 12 años es preciso promover que los niños hagan ejercicios con mayor desarrollo de técnicas e incluirlos en algún tipo de consecuencia. Actualmente se ha desatado una oleada de escuelas y equipos para niños de todas las edades. Actividades como el fútbol, fútbol americano, tochito banderola, baloncesto, atletismo y otras, han adquirido un auge como método para prevenir enfermedades y ayudar al sano desarrollo de los niños.

El sobre peso y la obesidad son temas serios, que pueden poner en peligro la vida de las generaciones futuras. Es importante y urgente hacer algo desde el hogar y a nivel institucional para evitar que México, en el futuro, se convierta en un país repleto de niños y adultos padeciendo la gordura producto de una lamentable falta de interés. Nos leemos en la próxima Línea de Fondo.