Datos oficiales reflejan que la mayor cantidad de los recursos médicos se encuentran en la capital. Esto deja a los estados con apenas lo básico para cubrir las necesidades de su población.
Yaremi, de 10 años llegó en marzo de 2018 a la CDMX. Helena, su madre, peleó por más de seis meses con médicos y personal administrativo del IMSS Veracruz por la falta de atención a su hija.
El piquete en su brazo crecía a diario y recibían respuestas como “no es para tanto”. Cuando los doctores por fin la revisaron, el brazo de Yaremi parecía tener una bola de ping-pong por dentro. El diagnóstico final fue un tumor maligno.
La única solución fue canalizarlas al hospital de Oncología del Siglo XXI en la . “Es ahí donde uno se pregunta de qué sirve que trabajemos, que tengamos seguro y todo lo que nos piden si cuando vamos no nos pueden atender”, cuenta Helena.
Esto provoca que la salida más viable para los pacientes que requieren atención especializada se convierta en viajar a alguna de las principales ciudades del país: Ciudad de México, Estado de México o Jalisco.
“La fragmentación del sistema ha generado que existan lugares donde los pacientes tengan que recorrer grandes distancias para recibir atención”, detalla el estudio sobre la salud de los mexicanos 2016 de la Secretaría de Salud