En México contamos con una gran cantidad de culturas. Cada una de ellas tiene un patrimonio bastante grande que va desde la gastronomía y el folklore hasta la música y las técnicas textiles.

Es en el caso de las técnicas textiles, en la que se ha presentado controversia, ya que se han encontrado casos de diseñadores de empresas extranjeras y mexicanas que venden productos con diseños o técnicas muy similares a las creadas por los diferentes pueblos indígenas del país. El problema principal es que no hacen mención alguna sobre donde nace este arte, y tampoco brindan parte de las ganancias.

Hay muchos casos de este tipo que incluyen marcas como MangoRapsodiaNikeMara Hoffman o de diseñadores como Isabel Marant en los que no se da crédito o no se paga algún tipo de regalías a las comunidades, cuyas técnicas fueron usadas como base o fueron copiadas para el diseño de prendas. Muchos se escudan en que “es una artesanía”, y que por ende, es parte del dominio público al ser parte de la herencia cultural mexicana. Cabe mencionar que las comunidades han desarrollado y mantenido técnicas originales a través de la generaciones, y que empresas con mayor prestigio utilizan estos artes sin tener autoría.

El problema se da por una realidad: ningún diseño, ni técnica está registrado en el IMPI por lo que no está protegido por derecho de autor. Esto se debe en gran medida a que las comunidades consideran esto como una tradición y no se ven como empresarios o a sus diseños como activos. Además, el trámite para el registro de derecho de autor en México tiene un costo, mientras que en otros países es completamente gratis. Este costo impide que muchas comunidades indígenas lleven a cabo el trámite.

Otro problema común, es la dificultad para encontrar el origen de las distintas técnicas y diseños para poder otorgar, ya sea propiedad colectiva o denominación de origen.

¿Qué soluciones que se han presentado para este caso?

Colombia, ha desarrollado todo un plan de trabajo alrededor de este problema al crear un laboratorio de innovación y diseño artesanal, el cual está presente en la mayoría de los departamentos del país, a través de él, los artesanos comienzan a verse como empresarios, aprenden finanzas y sobre el valor intangible de sus artesanías. Además, el proceso para realizar un registro de derecho de autor es gratuito y sin límite, por lo que se convierte en algo muy accesible para las comunidades de artesanos.

Por otro lado, existe el caso de Perú, donde el gobierno a través del INDECOPI, creó una ‘Guía de derechos de autor para artesanos’ donde se estipulan los pasos para registrar las obras colectiva o individualmente y que informa sobre los derechos que se reciben bajo la ley de derecho de autor, como lo son el de reproducción, de distribución o de transformación de la obra.

Una solución un poco más simple es la de incluir a los artesanos en el proceso de creación de colecciones y brindar una remuneración correspondiente por el trabajo realizado.