Científicos del Instituto de Astrofísica de Canarias, en conjunto con expertos del Observatorio Nacional de Astronomía China, han llegado a la conclusión de que el disco de la Vía Láctea tiene 200 mil años luz de diámetro. Esta investigación plantea que tomaría 200 mil años viajando a la velocidad de la luz para cruzar este disco.
Las galaxias espirales, como la Vía Láctea, se caracterizan por tener un disco de escaso grosor, donde se encuentran la mayor parte de las estrellas, cuyo tamaño es limitado y a partir del cual ya casi no hay estrellas, indicó este miércoles el español Instituto de Astrofísica de Canarias, uno de los participantes en el estudio
En el caso de la Vía Láctea, no se tenía constancia de que hubiera estrellas de disco a distancias del centro mayores que dos veces la del Sol.
Es decir, se pensaba que “nuestra” estrella más cercana se encontraba situada a la mitad del radio galáctico, pero sí las hay y “bastante más lejos, a más del triple de esa distancia. Incluso, es probable que algunas superen el cuádruple de esa distancia”.
Martín López-Corredoira, investigador del Instituo de Astrofísica de Canarias y primer autor del artículo, apunta que el disco de la Vía Láctea es “enorme”, de unos 200.000 años-luz de diámetro.
COMPARACIÓN
En la elaboración de esta investigación, realizada junto al National Astronomical Observatories de Pekín, se han comparado la abundancia de metales en las estrellas en el plano galáctico con las del halo, para encontrar que hay mezcla de halo y disco hasta las grandes distancias indicadas.
Los investigadores llegaron a esa conclusión tras realizar un análisis estadístico de datos cartografiados de APOGEE y LAMOST, dos proyectos que obtienen espectros de estrellas, es decir, información sobre su velocidad y composición química.
Usando el contenido en metales de las estrellas de los catálogos, con la combinación de atlas espectrales de alta calidad y la distancia a la que sitúan los objetos, se ha comprobado que hay una fracción apreciable de estrellas más allá de donde se suponía que acaba el disco de la Vía Láctea, explicó Carlos Allende, coautor de la publicación.