Difícil que se pudiera sostener incólume ante el poder presidencial y su principal idea transformadora, la Cuatro T; a la cual el Dr. Toledo veía llena de contradicciones, sumado a una lucha de poder intestina con algunos círculos de primer nivel que rodean al presidente, los cuales fueron llamados a formar parte del gabinete antes de él, cuando sustituyera a Josefa Gonzáles en la titularidad de esta dependencia.

Definitivamente con razón o sin ella, respecto a su visión de la 4T, los cierto es que la administración pública piéride a un valeroso agro-ecologista por excelencia, pero la academia (UNAM) recupera a uno de sus hijos pródigos. De acuerdo a sus propias declaraciones regresa a esta trinchera para continuar con su vida académica.

Cabe señalar que la renuncia del Dr. Toledo no sólo ratifica lo errático de la política pública en materia de medio ambiente de la actual administración, sino también la ausencia de una política pública sólida en materia de medio ambiente, que proteja y represente las preocupaciones e intereses de la sociedad en esta materia.

Se reconoce por las mismas autoridades de salud, que, en la actual pandemia, la virulencia con que ataco el Covit-19 a una parte importante de la población fallecida, fue a causa de la comorbilidad de enfermedades relacionadas con los hábitos alimenticios de una gran parte de la población mexicana. El sobre peso y la diabetes están como parte de las causas de los malos hábitos alimenticios que contribuyeron a los fallecimientos por el C-19.

Obviamente nos preguntamos si las políticas alimentarias que promueven el uso excesivo y extendido de agroquímicos para la producción alimentos, tales como el glifosato, no sólo afectaran al medio ambiente; sino también a la salud de la población. Es previsible que surjan nuevas enfermedades, que en el futuro se asocien a fallecimientos masivos cuando aparezca otra pandemia similar a la del C-19 ya que, como especie, no estamos exentos de que ello vuelva a suceder. Cómo se podrá asegurará que las actuales políticas ambientales no serán causantes de contribuir a que nuevas enfermedades aparezcan en el abanico de las que hoy tenemos por falta de prevención o aquiescencia de las autoridades, como sucede en el caso de la diabetes.

Aún hay muchos temas que se nos quedan a deber en materia de medio ambiente, y que pone en riesgo el derecho a un ambiente sano, como lo expresa la propia Constitución Política de México. La reducción de la masa forestal, la contaminación de los ríos por diversas causas, entre ellas los jales mineros, pérdida de biodiversidad, deterioro lento pero progresivo de las áreas naturales protegidas, entre muchos otros.

La nueva titular, María Luisa Albores Gonzales, tiene en el horizonte enormes retos en materia de medio ambiente. No sólo los que quedaron pendientes en los escasos 15 meses de su antecesor al frente de la Semarnat; tendrá que abordar y fijar su postura frente temas de la agenda ambiental relacionados a los megaproyectos como el tren maya, por nombrar sólo alguno. En el radar político de la nueva titular, deben estar muy presente en su agenda política este y algunos otros asuntos, pues como ya se observó están en el ánimo y escrutinio de la opinión pública, la cual no es del todo favorable como ya lo demostraron los amparos concedidos a los grupos sociales que se oponen al proyecto del Tren Maya.

Sin duda las organizaciones ambientalistas y grupos de defensores de derechos humanos vinculados a los temas ambientales, los cuales hoy día son la mayor oposición visible, con argumentos sólidos, razonados y sin sesgos partidarios; que cuestionan decisiones que visiblemente van en el sentido contrario a la protección del medio ambiente, la salud y los intereses legítimos de amplios sectores de la sociedad.