En video conferencia, la integrante del organismo civil, Aroa de la Fuente, señaló que en esta administración la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) ha otorgado permisos a empresas para realizar la fractura hidráulica de yacimientos no convencionales (fracking), principalmente en fase exploratoria, cuya mayoría son para Petróleos Mexicanos (Pemex), pero ¿por qué la controversia?

¿Qué es el fracking?

La fracturación hidráulica o fracking provoca debate entre detractores y defensores de la técnica que se lleva empleando en la industria desde hace 50 años.

Es una técnica que permite extraer el llamado gas de esquisto, un tipo de hidrocarburo no convencional que se encuentra literalmente atrapado en capas de roca, a gran profundidad.

Luego de perforar hasta alcanzar la roca de esquisto, se inyectan a alta presión grandes cantidades de agua con aditivos químicos y arena para fracturar la roca y liberar el gas, metano.

Cuando el gas comienza a fluir de regreso lo hace con parte del fluido inyectado a alta presión.

Esta técnica ha activado alarmas internacionales de múltiples países y organizaciones por los impactos ambientales y sociales asociados, como contaminación de mantos acuíferos por fugas durante la perforación, uso excesivo de agua, inyección de químicos tóxicos al subsuelo, incluso sismos, además de enfermedades respiratorias y cancerígenas entre las comunidades aledañas.

En un documento llamado “Guía de criterios ambientales para la exploración y regulación de hidrocarburos contenidos en lutitas”, la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) reconoce que la fractura hidráulica puede desatar competencia por el agua, contaminación de los mantos acuíferos, contribuir al calentamiento global, la contaminación del suelo y atmosférica, así como pérdida de la biodiversidad.

¿SIGUEN LAS PRÁCTICAS?

El “fracking” sigue presente en México pese al compromiso del Gobierno federal, denunció la asociación Alianza Mexicana contra el Fracking, que alertó de los peligros para el medio ambiente de este método invasivo.

“Hemos visto nuevas señales, y ya con decisiones tomadas sin ninguna duda por la administración actual, que el ‘fracking’ continúa”, aseguró en una conferencia telemática Aroa de la Fuente, quien comandó una investigación de esta asociación, realizada en 2019 a través de fuentes oficiales.

Según De la Fuente, la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) aprobó en 2019 seis planes de exploración relacionados con esta técnica, además de dar luz verde a otro que también incluye estas prácticas pese a no ser su objeto principal. La petrolera estatal Petróleos Mexicanos (Pemex), la más endeudada del mundo, fue la beneficiaria de seis de estos siete contratos de exploración.

“El Estado está involucrado en la realización de esta actividad de diferentes maneras: a través de la entrega de permisos y a través de la realización de esta actividad mediante una empresa pública, Pemex”, indicó De la Fuente. Con todo, entre 2019 y 2021 el actual Gobierno contempla realizar fracturaciones hidráulicas en entre 6 y 10 pozos.

El presupuesto público de 2020 incluye también dos proyectos con esta técnica de extracción por 10,837 millones de pesos (unos 458.8 millones de dólares), un aumento respecto a los 6,603 millones de pesos (unos 280 millones de dólares) que contemplaba en 2019.