El presidente Nicolás Maduro cumplió su amenaza: ordenó clausurar la zona fronteriza de Paraguachón, en Zulia, con Colombia. Es el segundo estado en ser afectado, después del Táchira. El gobierno envió a 3.000 soldados de la Guardia Nacional Bolivariana para controlar la frontera y ya deportó a más de 1.400 colombianos.

Bajo el pretexto de “construir una frontera de paz colimbo-venezolana y limpiar la zona de paramilitares, contrabandistas y bachaqueros (revendedores)”, el mandatario materializó su promesa de cerrar y decretar estado de excepción también en Zulia, que produce el 60% de petróleo del país y tiene 800 kilómetros de frontera con Colombia.

Según estimaciones de la ONU divulgadas ayer, unos 20.000 colombianos se han visto afectados por la crisis fronteriza con Venezuela, entre ellos 1.467 deportados y más de 18.000 que han huido por temor a ser expulsados.

“Luego de un diagnóstico exacto para construir una nueva frontera, procederé al cierre del paso fronterizo de Paraguachón en el estado Zulia, para seguir avanzando en la liberación de delitos criminales, paramilitares”, anunció el lunes por la noche en una reunión con su gabinete tras regresar de su reciente gira por China y Vietnam.

El estado de excepción restringe la movilización en los municipios Guajira, Mara y Almirante Padilla del Zulia desde ayer. Esa zona es el único paso legal hasta Colombia.
Los dirigentes políticos de la alianza opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) han rechazado el cierre de la frontera y alertado sobre el peligro de que el gobierno de Maduro pretenda suspender las elecciones legislativas previstas para diciembre con el estado de excepción, cuando se ve derrotado en los sondeos.

Todo comenzó el 19 de agosto, cuando tres efectivos del Ejército venezolano resultaron gravemente heridos por un grupo de paramilitares mientras cumplían funciones de seguridad contra el contrabando en Ureña y San Antonio, los puntos fronterizos de Táchira.

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