Tras un juicio de dos años y medio, la justicia italiana condenó a 16 años y un mes de cárcel al ex capitán del Costa Concordia, Francesco Schettino, por la muerte de 32 personas en el naufragio en 2012 del crucero de lujo.

El ex capitán del crucero de lujo, por su parte, aseguró que le han achacado todas las culpas, ignorando la responsabilidad de la tripulación y de la compañía de navegación propietaria del crucero. La compañía Carnival fue condenada en abril del 2013 a pagar una multa de un millón de euros al cabo de una negociación durante la cual reconoció su responsabilidad administrativa.

Schettino podrá seguir en libertad en tanto recurre la sentencia al no considerar los jueces que exista riesgo de fuga. Además de las 32 personas fallecidas, el naufragio provocó heridas de diversa consideración a 64 personas y la pérdida de la nave.

El controvertido ex comandante, al mando de una embarcación de 114,500 toneladas con 4,229 personas a bordo, reconoció durante el juicio que el naufragio ocurrió por su intención de pasar rozando la isla del Giglio, en la Toscana, una maniobra arriesgada que provocó el choque del barco contra los arrecifes. Con la maniobra, el comandante quería rendir homenaje, siguiendo una vieja tradición en Italia, a un comandante jubilado que pasaba las vacaciones en la isla y al jefe de los camareros del crucero, que nació allí.

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