Las lluvias torrenciales registradas en el sudoeste de Japón han dejado ya al menos 141 fallecidos y unos 70 desaparecidos, lo que supone una de las peores catástrofes naturales en el país de los últimos años, según informaron este lunes las autoridades.

Las precipitaciones récord que se registraron desde el jueves en el archipiélago japonés han afectado sobre todo a las prefecturas de Hiroshima y Ehime, donde las inundaciones y corrimientos de tierra causados por las lluvias han arrasado miles de viviendas y dejado a varias poblaciones completamente aisladas.

Efectivos de las Fuerzas de Autodefensa (Ejército), la policía y los bomberos continúan este lunes con las operaciones de rescate de personas refugiadas en azoteas y techos de edificios que resultaron inundados, al tiempo que prosigue la búsqueda de 58 desaparecidos, según informó la cadena estatal NHK.

En Hiroshima (oeste), al menos 39 personas fallecieron en accidentes relacionados con las lluvias torrenciales y otras 3 resultaron heridas de gravedad, mientras que en Ehime (isla de Shikoku, sudoeste) se han registrado 22 muertos, según los últimos datos ofrecidos por representantes de las localidades afectadas.

También se han producido víctimas mortales en otras diez prefecturas del centro y el oeste del archipiélago japonés desde el jueves, cuando comenzaron las precipitaciones que superaron un nivel acumulado de 1.600 milímetros en regiones del sur, el oeste y el centro del archipiélago.

Decenas de miles en refugios

Las autoridades niponas llegaron a recomendar la evacuación de 5,9 millones de ciudadanos de 19 prefecturas durante el fin de semana, y en la víspera más de 30.000 personas pasaron la noche en refugios, según datos del Gobierno.

Las precipitaciones causaron desbordes de ríos que inundaron poblaciones enteras, donde el agua alcanzó los tres metros de altura en algunos puntos, y provocaron graves daños en edificios, carreteras, puentes y otras infraestructuras, según puede verse en las impactantes imágenes recogidas por los medios de comunicación.

La Agencia Meteorológica de Japón (JMA) ya ha retirado el nivel máximo de alerta en las zonas afectadas aunque mantiene los avisos por inundaciones y corrimientos de tierra en varias de las regiones afectadas.

Se teme que el balance de fallecidos continúe aumentando en los próximos días conforme mejore el acceso a zonas que quedaron aisladas, lo que situaría a la catástrofe meteorológica como la peor de este tipo desde 2011, cuando el tifón Talas dejó 98 muertos y desaparecidos en el centro de Japón.

Entre los desaparecidos se encuentra un niño de 9 años que habría quedado atrapado en el interior de su casa, que ha sido afectada por un corrimiento de tierra que ha causado tres muertos.

El Ministerio de Territorio, Infraestructura, Transporte y Turismo está empleando camiones de drenaje para extraer el agua de zonas invadidas, como el distrito de Mabicho (Okayama), donde 4.600 viviendas quedaron sumergidas, aunque esta tarea podría tardar dos semanas en completarse.

Transporte e industria

Las lluvias también provocaron la suspensión de 56 rutas ferroviarias en el sudoeste del país, además del cierre de numerosas carreteras, y obligaron asimismo a grandes empresas como las automovilísticas Mazda y Toyota a suspender la producción en varias de sus plantas en zonas castigadas por la catástrofe.

Las lluvias torrenciales, muy poco comunes para el mes de julio en Japón. “Nunca habíamos experimentado este tipo de lluvia antes”, afirmó un oficial de la agencia meteorológica japonesa durante una conferencia de prensa. “Es una situación extremadamente peligrosa”, apuntó.

El Gobierno de Japón ha puesto en marcha un centro de gestión de emergencias en la oficina del primer ministro y ha desplegado más de 54.000 miembros de la Policía, el Ejército y el Departamento Nacional de Bomberos para que se hagan cargo de la situación. “Todavía hay gente desaparecida y miles que necesitan ayuda, estamos trabajando a contrarreloj”, aseguró el primer ministro japonés, Shinzo Abe.

El clima también golpea a la industria. Algunos fabricantes de automóviles han paralizado la producción debido a que la lluvia y las inundaciones han interrumpido las cadenas de suministro y ponen en peligro la seguridad de los trabajadores, dijo la agencia de noticias Kyodo.

La automovilística Mitsubishi Motors Corp ha detenido las operaciones en una planta porque no le han llegado las piezas, según Kyodo. Mazda, por su parte, ha detenido las líneas de producción en dos plantas para que los empleados no tengan que viajar en condiciones peligrosas.