Los 22 países de la Liga Árabe acordaron la creación de una fuerza militar conjunta de intervención rápida para enfrentar al terrorismo del Estado Islámico (EI). El anuncio, hecho por el presidente egipcio, Abdel Fatah al-Sisi, anfitrión de la cita celebrada en Sharm el-Sheikh, coincide con la campaña aérea de una coalición de países árabes en Yemen, para detener una rebelión chiita vinculada con Irán.

El acuerdo se inscribe así en el nuevo contexto geopolítico de Medio Oriente, en el que Irán está extendiendo su influencia y podría ser más decisivo si finalmente prospera el pacto con Occidente sobre su plan nuclear. Arabia Saudita y otros países de la Liga Árabe ven ese creciente peso de Irán como un riesgo en su área de influencia.

El nuevo cuerpo militar tendrá como objetivo combatir contra “los grupos terroristas”, en una referencia velada al EI, la milicia jihadista que controla una amplia franja de territorio en Siria e Irak. El comunicado conjunto precisó que la fuerza se desplegará a pedido del país amenazado para proteger su “soberanía nacional” y contrarrestar las “formaciones terroristas”, con el trasfondo actual de la crisis en Yemen y el avance del EI.

Se trata de un anuncio histórico porque, al menos en los papeles, se plasma un viejo objetivo de la Liga Árabe realizado sólo temporalmente cuando combatió a Israel en 1973. Para evitar vetos que paralicen las acciones, se adoptó la fórmula de adhesión voluntaria. La dotación sería de 40.000 hombres con aviones, barcos y tanques con sede en Egipto o Arabia Saudita.

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