La magnitud del terremoto de Nepal, que hasta ahora cifra 7.500 fallecidos y 14.400 heridos, no sólo implicó grandes pérdidas materiales, humanas e históricas, sino también otros efectos en la naturaleza.

De acuerdo a la Nasa, el terremoto del pasado 25 de abril habría llegado a alterar la atmósfera de la Tierra, esto debido a que generó ondas que penetraron en el área superior de la atmósfera agitando los electrones de la ionósfera. La alteración fue detectada por un programa desarrollado por el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la agencia espacial, señales GPS y receptores ubicados en la zona.

Pero no es todo. Expertos del Servicio Geológico de Estados Unidos afirman que el terremoto no liberó toda la presión sísmica acumulada en la región y que aún quedan alrededor de 10 a 15 metros de movimiento, más que los tres metros que desplazaron de su lugar a la capital Katmandú. “Los terremotos en esta región pueden ser mucho mayores”, indicó Walter Szeliga, geofísico de la Universidad Central de Washington.

El otro efecto del terremoto tuvo que ver con el monte Everest. De acuerdo a los datos del satélite de la Agencia Espacial Europea, la montaña más alta del mundo disminuyó levemente su tamaño, por lo que ahora es alrededor de 2,5 cm. más pequeña que antes, y se movió unos dos metros de forma horizontal. Además, mediante la comparación de antes y después de las imágenes de radar, los investigadores observaron que Nepal se elevó cerca de 90 cm.

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