…en mis manos hay algo nuevo,

 cierta manera de tomar la pipa o el tenedor.

O es el tenedor el que ahora tiene cierta

manera de hacerse tomar; no sé.

Hace un instante cuando iba a entrar a mi cuarto,

me detuve en seco al sentir en mi mano un objeto frío

que retenía mi atención con una especie de personalidad.

Abrí la mano mire: era simplemente el picaporte…

J.P Sartré. La Náusea

Abismo, infierno, naufragio, caída o nada. Palabras que definen la postura de los principales representantes de la filosofía existencialista. La influencia que el existencialismo tuvo sobre las generaciones del siglo XX fue contundente. Cuando se modifica la estructura del pensamiento establecido, el ser humano entra en una suerte de “limbo” y no es sencillo recuperarse del cambio. Las estructuras sociales, emocionales y religiosas  que conforman al individuo, se encuentran íntimamente relacionadas una con la otra, por lo que cambiarlas trae como resultado una crisis personal y de existencia importante.

Si para la Modernidad, el uso de la razón era indispensable para el desarrollo del conocimiento y para analizar los fenómenos, para el Existencialismo era básicamente todo lo contrario. Para los existencialistas la existencia precede a la esencia. Todos los existencialistas podrían decir: existo en primer lugar y luego pienso; todos ellos coincidirían en decir que la existencia humana es el dato fundamental de todo pensamiento… (Xirau, 2009, pág. 444). La sociedad del siglo XX fue dinámica y sus transformaciones fueron profundas, dejando huellas indelebles en la conciencia de los individuos que la vivieron. Sin embargo, si tomamos en cuenta que los principales exponentes del Existencialismo nacieron a finales del siglo XIX, podemos darnos cuenta que la necesidad de romper con algo establecido se encontraba ya presente desde aquel entonces.

Creemos que es importante mencionar que las diferentes formaciones que los pensadores existencialistas tenían, fueron  también detonantes del rompimiento con el pensamiento establecido en ese entonces. No todos eran filósofos, los hubo poetas, dramaturgos, novelistas e incluso psiquiatras. ¿Porqué estas disciplinas dieron lugar a la reflexión que desembocó en el movimiento existencialista? Los existencialistas buscan el ser muchas veces con la conciencia de que no pueden encontrarlo (Xirau, 2009, pág. 445). Tal vez cuestionarse el ser desde las distintas formaciones- todas con una característica en común, la subjetividad del hombre- les permitió tratar de explicar el problema en lo existencial.

Para los primeros pensadores ilustrados plantearse el origen y las causas de todos los fenómenos naturales que les rodeaban, fue necesario para cambiar lo que ellos consideraban, debía ser el camino que la humanidad había seguido hasta entonces. Para los existencialistas, más que plantearse los fenómenos naturales, era cuestionarse la naturaleza misma del ser. Ramón Xirau cita a Miguel de Unamuno respecto al sentido del ser: En su urgencia por afirmar la importancia del hombre concreto, no del ser humano en general, sino del hombre “de carne y hueso”, “el que nace sufre y muere”- sobre todo muere… (Xirau, 2009, pág. 447).

Ahora bien, la importancia que tuvo en las generaciones nacidas durante y después de la Segunda Guerra Mundial,  el cuestionarse las estructuras sociales establecidas, fue detonante para el desarrollo y expansión del pensamiento existencialista. Las generaciones de los años cincuentas y sesentas (postguerra) enarbolaron su pensamiento a partir de los textos de  autores como Sartré o Camus. Estos dos autores fueron símbolos, pero no los únicos que abordaron el problema del ser y su destino. Karl Jaspers, un psiquiatra, seguidor de las ideas de Kierkegaard, comenzó también a manifestar inquietudes, sobre todo lo relacionado a la trascendencia y la relación entre el yo y Dios. Lo que nos rodea… lo envolvente- el mundo, el alma, Dios- escapa siempre a nuestras determinaciones lógicas y racionales. La metafísica es un constante naufragio. (Xirau, 2009, pág. 453)

A partir de lo anterior, da la impresión que  no hay nada más efectivo para transformar las conciencias de las nuevas generaciones que los propios conflictos sociales, en particular las guerras o movimientos armados. ¿Después de vivir en México ocho años de graves problemas de seguridad y de violencia extrema, será un tiempo necesario para cambios estructurales en la percepción del individuo sobre sí mismo y su propia existencia? ¿Habrá alguna transformación ideológica? Son respuestas que el tiempo responderá, por lo pronto lo único que podemos hacer es plantearlas.

Texto citado:

Xirau, R. (2009). Introducción a la historia de la filosofía. México: UANL.

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