Tras dos años del freno en el que cayó el proceso para autorizar en México, por primera vez, siembra de transgénicos, principalmente el maíz, 45 agrupaciones entre los que se encuentra el Consejo Nacional Agropecuario, la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales, la Asociación de Agricultores de la Región Lagunera del Estado de Durango, AgroBio y la Federación Mexicana de Lechería, pretenden romper con el “delito” en que se ha convertido la investigación y el desarrollo de semillas genéticamente modificadas para producir hasta 10% más alimentos en el país y dejar de depender de las importaciones.

Entre los principales puntos del manifiesto se insta a considerar la siembra de semillas transgénicas como una herramienta útil y sustentable para los agricultores mexicanos, quienes desde hace años tienen que hacer frente con escasos recursos al reto de producir más alimentos para consumo humano y animal, ante una población creciente y cada vez más expuesta a los retos que impone el cambio climático.

Ambos productores que encabezan este movimiento, coinciden en que México podría seguir los pasos de Brasil, Argentina y Sudáfrica, países que desde hace años producen alimentos transgénicos y han reportado importantes beneficios económicos para sus agricultores, su industria y la sociedad en general. Particularmente, se estima que, de 1996 al 2013, Brasil ha obtenido beneficios económicos de hasta 24,800 millones de dólares y tan sólo en el 2013, se documentó la ganancia de 6,300 millones de dólares.

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