Decenas de taxistas se manifestaron frente a la sede del Gobierno del Distrito Federal para exigir a las autoridades detengan la operación de las empresas Uber y Cabify, que desde hace casi dos años ofrecen de manera ilegal el servicio de transporte público individual.

En conferencia de prensa frente al Antiguo Palacio del Ayuntamiento, acusaron a la Secretaría de Movilidad capatalina de ser omisa respecto a estas compañías, que ofrecen el servicio a través de aplicaciones para teléfonos móviles y con vehículos sin cromática ni placas de taxi, pese a que su titular, Rufino León Tovar, ha reconocido que son irregulares.

Ignacio Rodríguez y Daniel Medina de la Organización de Taxis Unidos de la Ciudad de México, señalaron que las autoridades tienen la obligación de llevar a cabo operativos para impedir la operación ilegal de este servicio que va en detrimento de más de 140 mil taxis concesionados. Dijeron que entre las violaciones a la ley que cometen estas empresas es fijar tarifas 300 por ciento más caras que las autorizadas, pese a que sólo el jefe de Gobierno de la ciudad es el único que puede determinar las mismas.

Agregaron que la operación de estas empresas significa un decremento de 30 por ciento en los ingresos de los taxistas que operan conforme a la normatividad, especialmente a los de sitio y radio taxis.

¿Y si en lugar de protestar se organizaran para ofrecer mejor servicio?

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