Investigadores del Instituto Politécnico Nacional (IPN) aprovechan la cáscara y la parte media del coco, considerados desechos, para desarrollar productos alimenticios que reduzcan el colesterol, los triglicéridos y la obesidad.

Los compuestos que se obtienen de esas partes del coco son ricas en fibra y micronutrientes, por lo que ayudan en el tratamiento contra la obesidad, aseguró la coordinadora del proyecto y académica de la Escuela Nacional de Ciencias Médicas, Alicia Ortiz Moreno. Para el desarrollo de estos productos, los científicos llevan a cabo como primer paso la deshidratación de los residuos del coco mediante la técnica de microondas.

En México, la industria del coco tiene fuerte presencia en los estados de Guerrero, Colima, Tabasco y Oaxaca, sin embargo, de la producción nacional se aprovecha sólo 17 por ciento de la cubierta y el resto es considerado como material de desecho contaminante.

Por ello, los científicos politécnicos planean escalar el proceso de residuos de coco para beneficiar a las comunidades que lo cultivan y así aprovechar el residuo que tiran para generar fuentes de empleo y contribuir al cuidado de la salud de los mexicanos.

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