¿Cuánto necesita ganar una persona para ser feliz? Esta es la eterna pregunta que nos hemos hecho los economistas desde la existencia de nuestra profesión. 75 mil dólares anuales (poco más 100 mil pesos al mes) es la cifra que propone Angus Deaton como el umbral de la felicidad; ganar más allá de esta cantidad no agrega valor a la alegría en la vida, pero ingresar por debajo de esta cifra nos vuelve menos felices.

Esta teoría hubiese sido una más de tantas existentes sino fuera porque su promotor acaba de ser galardonado con el Premio Nobel de Economía 2015. De ser cierta esta aseveración, México sería un país infeliz ya que muy pocos perciben arriba de la línea de Deaton y el ingreso familiar promedio apenas supera los 10 mil pesos al mes. Sin embargo, todos los estudios relacionados posicionan a nuestro país como uno muy dichoso, por encima de los europeos y Estados Unidos.

México no es un caso aislado. De hecho, el economista estadounidense Richard Easterlin registró el fenómeno a través de una paradoja bautizada con su nombre para darle una salida a un hecho aparentemente inexplicable: los países felices tienen ciudadanos infelices, y viceversa.

Son varias las razones que explican esta aparente contradicción. Van desde la diferencia cultural entre los países hasta problemas con la confiabilidad de los datos y la información existente.

El propio Deaton encontró, con datos duros, que existe una correlación directa entre la felicidad del ciudadano norteamericano y el desempeño de la Bolsa de Valores. En los días nublados y lluviosos en Nueva York del 2008 al 2010, el índice primario bursátil tuvo sus peores jornadas, mientras la gente declaró sentirse más triste y abúlica.

Lo que no nos ha podido explicar el Nobel es la causalidad de los eventos: ¿Los días oscuros pegaron en el ánimo de los agentes económicos al grado de influir en sus decisiones de inversión?, ¿o una mala racha financiera lastimó el ambiente general de la población y lo gris de los días fue una desafortunada coincidencia?

Si el fin último que busca la humanidad es encontrar la felicidad, las aportaciones de Deaton fortalecen las ideas de Thomas Piketty, el revolucionario autor del “El Capital en el Siglo XXI”: las fortunas ingentes son estériles para la sociedad y la acumulación de riqueza debe ser desmotivada.

La felicidad se debe buscar en el interior de uno mismo, no en lo material, sostienen algunos. De acuerdo. Pero sin duda ayuda mucho contar con un ingreso decoroso que otorgue tranquilidad financiera a nuestra familia.

¿Estamos?