Cada año, en promedio, 400 mil adolescentes mexicanas, de entre 10 y 19 años, resultan embarazadas. Esta cifra no ha disminuido desde 2006. En el país ocurrieron más de 20 millones de partos en los últimos nueve años; dos de cada 10 fueron de adolescentes, mientras que el rango con mayor tendencia fue de entre los 17 y 19 años, para sumar 2.9 millones de embarazos en este periodo.

Las menores de 15 años también ocupan un lugar importante, pues en 200 mil nacimientos las madres cuentan con esa edad. De acuerdo con el Inegi, en el país hay 22 millones de adolescentes y 23% tiene vida sexual. Coahuila y Baja California son los estados con el mayor número de menores embarazadas. En 2013, por ejemplo, 55 de cada mil menores tuvieron un hijo antes de los 19 años de edad. Especialistas alertan que clínicas poco amigables, programas gubernamentales sin claridad y una doble moral de las familias provocaron que esta bomba de tiempo explotara.

Josefina Lira Plascencia, coordinadora de la Clínica del Adolescente del Instituto Nacional de Perinatología, admite que hay una barrera entre médicos y menores de edad: “El adolescente necesita llegar a un centro de salud donde sepa que va a encontrar gente amigable y no un doctor o una enfermera que lo va a estar cuestionando sobre su sexualidad”.

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