La mañana del 26 de junio las ocho columnas frontales de la fachada del Teatro Degollado amanecieron vandalizadas por letras de grafiti que juntas rezaban: “DARKNESS”.

El guardia de seguridad del Degollado refirió que el hecho fue entre la medianoche y las cinco de la mañana. Ante esto, elementos de la Policía de Guadalajara detuvieron a dos menores responsables de dañar el teatro, además de la cabeza de Quetzalcóatl, en el Centro Histórico y una placa de la Plaza Tapatía. Cuando los adolescentes fueron detenidos cargaban una mochila en la que llevaban 15 latas de pintura en aerosol.

Como ese caso, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha tenido que gastar 4 millones 107 mil pesos en la reparación de daños a 27 monumentos arqueológicos e históricos en Jalisco causados desde 2008.

Así lo constató este medio a través de una serie de solicitudes de información a la instancia federal. Este gasto es sin contar lo que paga la Secretaría de Cultura y los ayuntamientos en los monumentos históricos que tienen bajo su resguardo.

De todos los casos registrados desde entonces, Guadalajara y Zapopan son los municipios que más han requerido intervenciones monetarias por maltratos y daños a su patrimonio. Nueve y cinco veces respectivamente durante este periodo.

En la Perla Tapatía la limpieza de grafitis durante los últimos años le ha costado al estado más de 276 mil pesos. Los monumentos más maltratados por los ciudadanos son la Catedral y el Teatro Degollado, que en este tiempo han sido intervenidos por el INAH tres veces cada uno, siempre por pintas de grafiti.

En Zapopan por otro lado suman más dinero los daños a monumentos arqueológicos lejos de la zona urbana.

Hasta ahora el caso más costoso surgió en este año: fueron hechos por daños al monumento arqueológico Ixtépete, localizado en Zapopan. Costó al erario público 787 mil pesos en reparaciones. Unas personas provocaron daños en las escalinatas de la pirámide donde rompieron las piedras de varios escalones. No hay responsables en custodia de la ley. El INAH destinó otras dos veces montos para restaurar este mismo sitio, uno en 2010 que sumó más de 29 mil pesos y otro en 2015 por poco más de 94 mil. En este tiempo se ha destinado casi un millón sólo en dicho sitio arqueológico.

En los municipios fuera de la Zona Metropolitana de Guadalajara los casos más comunes tienen que ver con daños en patrimonio religioso de gran valor, como en el caso de Ocotlán donde los daños causados por el intento de robo de una virgen ubicada en el templo del Señor de la Misericordia. La agresión a la iglesia costó alrededor de 700 mil pesos en reparaciones.

Frecuencia y castigo

2010 fue el año en el que más casos se reportaron: seis de ellos que en total costaron al INAH un millón 59 mil pesos en reparaciones. En 2009 y 2012 no se reportaron casos.

De todos estos, únicamente en siete casos se condenó a los responsables aunque el instituto reportó que se presentaron denuncias penales en contra de quienes resultaran responsables en todas las ocasiones.

La sentencia más común a la que se han enfrentado tales delincuentes es de un año de cárcel. Ello a pesar de que las reparaciones han tenido un costo de decenas o cientos de miles de pesos al INAH.

Algunos ejemplos: En 2010, Alejandro fue condenado a un año de prisión por pintar grafiti en el Teatro Degollado, entonces costó 5 mil pesos repararlo. En 2011 se condenó a Erika por pintar un grafiti en la Catedral Metropolitana de Guadalajara, lo que le costó al INAH 25 mil pesos de reparación.

En 2013, Martín fue condenado a un año de prisión por los daños al monumento histórico denominado Divino preso ubicado en la Parroquia del Sagrado Corazón en Villa Corona. Ese mismo año, en Jalostotitlán, por la realización de pozos de saqueo del sitio El Támara se impuso a Jaime Miguel dos años de prisión y 3 mil pesos de multa: los daños le costaron al estado más de 162 mil pesos.

Para Cuauhtémoc de Regil, arquitecto y perito del INAH en Jalisco, no es posible que el instituto actúe como policía del patrimonio y que lo importante será abundar en la conciencia de la gente.

De Regil sentenció que no tendría sentido aumentar el año o el dinero de las multas si éstas, en principio, no se aplican a cabalidad y tan pocas personas que cometen estos delitos son castigadas conforme a la ley.

Otro caso fue cuando se condenó a Óscar (en 2014) con un año de prisión y tres días de multa, además de la reparación del daño, que tuvo un gasto 20 mil pesos por grafitear la Catedral. Al siguiente año se presentó una denuncia penal contra Julio César por daños a un inmueble por obras llevadas a cabo sin la autorización del INAH que costaron 150 mil pesos.

Por su parte, con Gregorio de Jesús llegaron a un acuerdo reparatorio por los daños ocasionados a la imagen de “San Francisco de Asís abrazando a Cristo en la Cruz” de la parroquia San Francisco de Asís en Tizapán en 2016.

Educación contra el daño

El investigador del INAH dijo que, aunque le parece positivo que se destine dinero con regularidad para los monumentos arqueológicos e históricos dañados, “el INAH no tiene dinero para todo el patrimonio que en total, me imagino, debe ser mucho más alto. Se tiene que hacer constante vigilancia, tenemos un personal muy limitado en el instituto y tener que abarcar los 125 municipios es sumamente complejo pero estamos al pendiente en medida de nuestras posibilidades y recursos para vigilar”.

Dijo que la educación sería un punto importante para sensibilizar a la sociedad con la cultura pues es frecuente, sobre todo, el grafiti.

“El patrimonio de Jalisco presenta una vulnerabilidad grande porque hay muchos factores que cuentan en contra de él, por ejemplo en el arquitectónico la demolición que no es poco frecuente y las alteraciones sin licencia o sin asesoría del INAH con resultados nocivos e irreversibles”.

El experto en políticas culturales y patrimonio de la Universidad de Guadalajara (UdeG), Marco Antonio Chávez Aguayo está de acuerdo con que se fortalezca la educación hacia las personas y con respecto a su patrimonio dijo que, aunque existen programas para sensibilizar, nunca son suficientes las acciones al respecto.

“Es necesario que todos los ciudadanos conozcan la historia de los monumentos, sus simbologías. Que se quite la vieja escuela que invierte más en castigos que en prevención, si todos se sintieran identificados y sintieran que les pertenece ese patrimonio no se dañaría”.

Sobre las sanciones dijo que los esfuerzos deben centrarse en programas de educación artística desde la educación básica. “Es escupir hacia arriba, las personas que dañan el patrimonio no se dan cuenta que están dañando algo que en esos términos pues es suyo”.

“Es escupir hacia arriba, las personas que dañan el patrimonio no se dan cuenta que están dañando algo que en esos términos pues es suyo”
Marco Antonio Chávez Aguayo, experto en políticas culturales de la UdeG)

“El INAH no tiene dinero para todo el patrimonio que en total, me imagino, debe ser mucho más alto”
Cuauhtémoc de Regil, arquitecto y perito del INAH en Jalisco