De 1993 a 2913, los divorcios en Nuevo León se incrementaron en 325%, pasado de 1,551 a 6,595, según información del Inegi. En cambio, los matrimonios manifestaron un descenso, de 30,950 en 1993 a 16,152 en 2013.

Abordándolo estadísticamente, en 1993 por cada 100 matrimonios se reportaron cinco divorcios. En 2013 la relación fue 100 vs 25. Con estos datos, Nuevo León es la tercera entidad del país con más divorcios, debajo del Estado de México y el Distrito Federal.

En opinión de Graciela Buchanan, titular de la Quinta Sala Unitaria Familiar del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Nuevo León, el aumento de los divorcios se debe en buena parte a la fuerza laboral que le ha dado más poder a las mujeres y a que muchos hombres aún no tienen la cultura de participar igualitariamente en los quehaceres domésticos y el cuidado de los hijos.

Avril Martínez, abogada especializada en materia familiar, menciona que “la mujer se ha vuelto más independiente, y ya no tiene esa necesidad (de estar casada) como antes. Entienden que el divorcio es un mecanismo de solución cuando hay algún conflicto”.

Definitivamente, la popular frase de “Ya se casó, ya se chingó”, está quedando en desuso.

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