Los programas comunitarios de sanidad o cambio climático han sido las grandes víctimas de la negociación del acuerdo europeo para reconstrucción. Los países prefirieron salvar el llamado plan de recuperación y resiliencia –dotado con 672.000 millones de euros del total de 750.000 millones— a costa de otros fondos específicos que o bien desaparecieron o sufrieron un tijeretazo. Cinco de los mayores grupos parlamentarios desafían al Consejo, en una moción que debe votarse este jueves, a justificar la “reducción masiva” en los programas.

Italia y España celebraron tras la maratoniana cumbre del pasado fin de semana la consecución de un gran paquete de estímulos fiscales. También lucieron, no obstante, los montos que habían conseguido para sus países: a Roma llegarán 209.000 millones y a Madrid, 140.000 millones. Además, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, revelaba que España había atado 72.700 millones en subvenciones dentro de ese paquete.

De los cálculos de cada primer ministro se deducía que las transferencias directas a los países no se habían resentido a pesar de que el volumen de subvenciones había caído durante la negociación de 500.000 a 390.000 millones de euros. Ello se debía a que los países decidieron sacrificar programas diseñados para ser ejecutados a nivel comunitario para asegurarse esos fondos preasignados. Tras la primera tanda de reuniones, de hecho, ya desapareció el fondo que debía servir para rescatar empresas en apuros y para el que se habían previsto 26.000 millones de euros.

La resolución pactada para ser votada este jueves por populares, socialdemócratas, liberales, verdes y la izquierda unitaria señala que el Consejo deberá explicar el tijeretazo en fondos sobre todo relacionados con la pandemia y el Nuevo Pacto Verde. El acuerdo final fulminó, por ejemplo, el nuevo programa Health, que la Comisión previó que tuviera casi 10.000 millones para reforzar las infraestructuras necesarias para afrontar una nueva crisis sanitaria.

En general, todos los programas comunitarios sufrieron ese tajo. El ejemplo más claro es el sufrido por Horizon Europe, un programa de fomento de la innovación que la Comisión había planteado que se reforzara para orientarlo a investigación en los ámbitos de la salud y las transiciones verde y digital. Bruselas propuso en mayo aumentar su dotación respecto a su propuesta anterior de 2018 para que alcanzara los 94.400 millones de euros. Sin embargo, finalmente apenas estará dotado con 75.000 millones de euros después de que su cuantía fuera recortándose a lo largo de todo el fin de semana.