Con cuatro años, justo antes de entrar por primera vez al colegio, la madre y el padre de Louise Brown le sentaron en el sofá frente a la televisión.

Le enseñaron un vídeo, el de su nacimiento. Vio médicos, mascarillas, sangre y un bebé saliendo del vientre de su progenitora. Le dijeron que había muchas personas que habían ayudado a que ella naciera, pero realmente no entendió mucho. Poco a poco, acompañando a esos doctores de las imágenes a entrevistas con los medios de comunicación, fue entendiéndolo. Y a los 14 años fue cuando comprendió finalmente lo que significaba ser la primera niña probeta del planeta. De pequeña viajó por medio mundo para demostrar que era normal. “Fue una infancia muy ocupada, apenas recuerdo cosas”, asegura.

Hoy las imágenes de su parto se pueden ver en Youtube y cerca de nueve millones de niños han nacido como ella gracias a las técnicas de reproducción asistida.

Su hijo mayor, Cameron, llegó hace días a casa alterado y feliz. Le dijo: “Mamá, estás en mi libro de Ciencias del colegio”.