Cuando se trata de épocas difíciles dentro de una empresa, se genera mayor presión sobre todo departamento para demostrar que cada una de sus funciones tienen un efecto directo y positivo sobre el funcionamiento y éxito de la misma.

Aquellas funciones que por medio de métricas comprobables demuestran tener un impacto positivo sobre el negocio, como incrementos en ventas, mejoras del beneficio ofrecido, reducción en costo de producción o incremento en la velocidad de cobranza, usualmente, cuentan con la mayor parte de los recursos de la organización. En cambio, cuando se trata de departamentos cuyas funciones no tienen una traducción medible del impacto positivo que generan, pueden sufrir recortes de presupuesto y evaluaciones de externalización.

En la mayoría de las organizaciones hay una clara distinción entre estos dos tipos de departamento: los que perciben aportar y aquellos que no. Desafortunadamente, el departamento de Recursos Humanos suele ser incluido en la lista de aquellos cuyas funciones no generan impactos positivos medibles. Para todos los que trabajamos en el área de Recursos Humanos, sabemos que una buena gestión por parte de este departamento hace una gran diferencia en el buen funcionamiento de la organización. Muchos Directores Generales saben que su recurso más importante es el Capital Humano, sin embargo, sus palabras rara vez se ven reflejadas en la distribución del presupuesto.

Gustav Juul / Director General / Trinity Solutions Group. Seguir leyendo: IOS OFFICES

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