Se acabaron las 17 jornadas del torneo Clausura 2015 en México. Ocho de los 18 equipos están listos para disputar la liguilla en busca del campeonato. En la parte alta de la tabla quedaron los equipos que lo hicieron mejor o menos peor a lo largo de la competencia; son los que acaparan la atención de comentarios y análisis.

Sin embargo, en esta Línea de Fondo centraremos la atención en lo peor del torneo. El descendido, los fracasados que se quedaron sin liguilla, el adiós a un estado emblemático y otros aspectos que quedan como los recuerdos tristes de un ya de por sí devaluado futbol mexicano.

El descenso de los Leones Negros de la UDG puede considerarse como lo peor del recién concluido torneo. Los tapatíos volvieron a jugar en la primera división después de un periodo de 20 años deambulando en la división de ascenso. Parecía que el equipo perduraría en el máximo circuito, pero el sueño duró poco y ahora volverán a ese infierno que es la división inferior.

Sumaron sólo 18 puntos, es decir 1,05 puntos por cada jornada disputada. Anotaron 13 goles y recibieron 19, con ello terminaron en el lugar 16 general y sin posibilidades de permanecer en la primera división. Su rival directo en ese drama fue el Puebla, cuadro que de último minuto consiguió la salvación.

Ahora, los Leones Negros tendrán que pasar un año, disputar dos torneos y dos liguillas para poder buscar el retorno a primera. A pesar de los pobres números mostrados por la UDG, ese equipo no fue el peor del torneo regular. Ese lamentable puesto quedó en manos de Monarcas Morelia, el cual hizo nada más 13 unidades y recibió 25 goles. Con esto, los de Morelia tendrán la sombra del descenso correteándolos durante todo el año futbolístico que viene, a menos de que se refuercen y recobren vida en busca de seguir siendo de primera división.

Desafortunadamente, en el entramado de la primera división no sólo se debe hablar de los equipos como los que peor hicieron la chamba en el torneo. Está claro que el papel de los peores de todo el futbol mexicano se debería disputar entre los federativos y directivos de equipos, pero sobre todo los árbitros.

El arbitraje es incompetente. Semana tras semana se escucha a los encargados de ese rubro decir que están en busca de la mejora y la capacitación, pero para su poca fortuna, lo que se ve en la cancha es completamente opuesto al discurso que brindan.

Ya hablamos del descendido, del último lugar general y de los ineficientes jueces del futbol mexicano. Ahora falta hablar de los que simplemente pasan por la vida sin pena ni gloria, siendo nada y teniendo poco por ofrecer.

El equipo que más muestra esas características es Chiapas Jaguar F.C. Se trata de un equipo sin alma, sin identidad y, al parecer, sin un rumbo definido. La temporada de los felinos ha sido mediocre hasta más no poder. Sólo hicieron 20 puntos, quedaron 15 de la general y se consolidaron como la segunda peor defensa del torneo.

Además de eso, es un equipo del que se habla poco en otros entornos que no sean su sede, ya que a nivel local, este cuadro cuenta con la complascencia de la prensa, en donde encuentra su principal nicho de aficionados. Es decir, los que deben analizar el papel del equipo felino, son los mismos que justifican sus derrotas y su falta de esencia. Nunca se le exige nada y parece más que esos supuestos analistas, se preocupan más por hacerse ver como amigos del técnico, directivos y jugadores, lo cual les imposibilita para hacer críticas al respecto. Sí, Jaguares es uno de los peores protagonistas que ha tenido el torneo Clausura 2015.

Además de todo, el técnico de Jaguares, Sergio Bueno, se vio envuelto en polémicas por aparecer en el vestidor del Puebla, equipo propiedad del hermano del dueño de los mismos felinos, así como señalar o insinuar posibles casos de corrupción arbitral. Lo de Sergio Bueno han sido más palabras que números.

Después de ellos hay que mencionar a equipos como Cruz Azul, Pumas, Toluca, Monterrey, León y Tijuana, mismos que ya han logrado trascender la frontera de la mediocridad y han conseguido títulos y resultados importantes en los torneos anteriores recientes. Aunque en este, todos quedaron a deber.

Falta ver qué ocurre en la liguilla, donde los caballos negros se llaman Veracruz y Querétaro, donde no se puede calificar de favorito a nadie y donde esperemos que se defina al campeón por medio del futbol eficiente y de calidad y no por caprichos arbitrales o por fallos absurdos que lo único que hacen es quitarle credibilidad a la primera división del futbol mexicano. Nos leemos en la próxima Línea de Fondo.

No hay comentarios