Las acciones chinas cayeron nuevamente el martes, pese a que Pekín se apresuró una vez más a tomar medidas para apuntalar el mercado, cuya volatilidad ha incrementado las dudas sobre la estabilidad financiera de la segunda mayor economía del mundo.

Tras el derrumbe en más de un 8% en los principales índices bursátiles el lunes, reguladores chinos anunciaron el martes que estaban investigando irregularidades. Previamente, la Comisión Reguladora de Valores de China (CSRC por sus siglas en inglés) dijo que estaba dispuesta a comprar acciones para estabilizar a la bolsa.

En tanto, el banco central dijo que inyectaría 50.000 millones de yuanes (8.050 millones de dólares) en los mercados de dinero, su mayor incremento de liquidez desde el 7 de julio. El Banco Popular de China también dijo que usaría “diversas herramientas monetarias” para mantener “los niveles adecuados de liquidez“, una señal de que podría ofrecer una mayor flexibilización monetaria.

Pese a estas decisiones, que buscaron aumentar la confianza de los inversores en títulos ordinarios que dominan los mercados de acciones de China, el índice referencial de Shanghái perdió un 1,7 por ciento el martes, mientras que el índice CSI300 de las mayores compañías que operan en bolsa cedió un 0,2 por ciento.

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