Seré sincero, era fan de American Horror Story, pero no un fan que se unió por las recomendaciones, en verdad quedé cautivado desde el primer episodio de Murder House. Esa temporada que comenzó teniendo como trama central la complejidad de una relación que en afán de recuperar el amor perdido por la infidelidad, compran una casa adquiriendo con ella, las almas perdidas de tragedias pasadas que divagan por el hogar sin encuentrar descanso.

Mi amor por AHS siguió con su segunda temporada, Asylum, en la que nos entregaron un homenaje a la ciencia ficción combinando historias de extraterrestres, zombies, científicos locos, posesiones satánicas y misterio policiaco…. ¡Qué joya!

Luego llegó la muy estilera Coven donde utilizaron como centro de la trama a unas brujas que en realidad eran divas (y fue cuando la secuencia se perdió, nada tenía lógica). Con Freak Show pensaron que con unos cuantos personajes de apariencia insólita se cumpliría la parte terrorífica para hacer de los personajes principales sólo interpretes de pobres historias cuyo desarrollo sólo se daba por los complejos generados por la anatomía ¡quién lo diría! Si no fuera por el payaso Twisty, Edward Mordake (el hombre que poseía una cara adicional en la parte posterior de su cabeza que le susurraba cosas del infierno) y la muñeca Marjorie, la serie hubiese sido aburrida y faltada de razón ¿o curioso? Ninguno de los tres personajes formaban parte del circo.

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Confieso que amé el concepto de la serie por la forma en la que tenían muchas historias mientras los diálogos de los personajes, que en su mayoría gozaban de personalidad inolvidable, se volvían un deleite volvían de las escenas inolvidables, pero el gran error de toda la serie en si siempre ha sido el mismo: la secuencia, los personajes terminaban olvidando lo que sucedió en el episodio anterior ¡qué desastre!

¿Seré el único que pensó que la salida de Jessica Lange marcaría ‘el fin’ de la serie de terror American Horror Story? porque el éxito que tuvo la transmisión del primer episodio me dejó atónito, realmente creía que la elección de Lady Gaga como suplente de la actriz ganadora del Oscar era la absoluta confirmación del ‘fin’ de la saga concebida por Ryan Murphy ¡pues vivo equivocado! Pero lo que si me consta, es que los poco a poco extintos de la saga no son quienes sintonizaron FX, si no los miles de Little Monsters quienes esperaron ansiosos la nueva temporada de Glee a la Halloween. ¡Nada queda del proyecto tan alucinante que era AHS!

Cuando miré el primer episodio no dejé de pensar en todo momento que Ryan Murphy había sacado sus fantasías sexuales más perversas para resumirlas en un solo capítulo. TODO ES GAY, los personajes llegan de forma absurda al hotel y no tienen razón de quedarse, incluso hay escenas que pierden su continuidad ¿cuántos días pasan en el primer episodio?

Me da risa que un Yunkie tiene 50 dólares para una habitación que sólo usa para drogarse, el hotel se supone que es viejo pero las habitaciones de Lady Gaga son de lo más modernas, los mini vampiros son frikies, si no están jugando con sus carnadas están entretenidos con vídeo juegos de los 80’s y lo más absurdo, la prostituta que dice “déjamelo a mi”, pero que al llegar a la habitación de su presa, esta está siendo violada. ¡WTF!

Pero la fe no se esfuma en mí, mi esperanza queda en Wes Bentley, que aunque en las promociones es ninguneado presentándolo como un personaje secundario, es él y no Lady Gaga el auténtico protagonista de esta nueva temporada dirigiendo la trama central y, además, la más interesante. La investigación policial que lleva a cabo supone el verdadero argumento.

El resto de roles son más de lo mismo. Kathy Bates siempre goza de buenos diálogos y personajes que, aunque no cuentan con ninguna magnificencia, gozan del perdón de sus adversarios (aunque a fin de cuentas todos sabemos que terminará muriendo). Sarah Paulson ha conseguido que sus personajes dejen de interesar, Matt Bomer está para calentar a la masa y Denis O’Hare queda de nuevo desaprovechado.

La locura apenas comenzó y aún restan doce episodios de monstruos, misterios, muertes y por supuesto, Lady Gaga. ¿Te quedarás en el Hotel Cortez el resto del otoño?