En Argentina se pierden o desperdician 16 millones de toneladas de alimentos por año, volumen que equivale al 12.5 % de todos los alimentos que se producen en el país. Mientras que en toda la región de América Latina y el Caribe se desperdician 127 millones de toneladas de alimentos. La huella de carbono mundial de la pérdida y el desperdicio de alimentos, representa cerca de 8% de las emisiones totales de GEI.

El Gobierno de Argentina presentó una petición a través de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) para que esta problemática cuente con un día de concientización en el calendario internacional.

Por este motivo, la Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 29 de septiembre como el Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos (PDA)reconociendo el papel fundamental que desempeña la producción sostenible, con triple impacto positivo en las dimensión social, económica y ambiental.

Argentina es líder en cuanto a avances en la materia. Cuenta con un Plan Nacional y Red Nacional de Reducción de PDA, desde donde se articulan diferentes iniciativas, encabezado por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación.

En octubre de 2018 se aprobó una modificación clave en la Ley 25.989, conocida como Ley Donal. Se trata de la reincorporación del artículo 9, el cual resguarda a las empresas que donen alimentos para eximirlas de las responsabilidades que puedan darse por daños y perjuicios. Esto las impulsa a la posibilidad de que puedan donar alimentos, aptos para el consumo, que por alguna razón no están aptos para la venta, reduciendo así el volumen de desperdicios, y al mismo tiempo dando un destino social.

Argentina fue el primer país del mundo en contar con un “Día para la Concientización sobre la necesidad de reducir las pérdidas y el desperdicio de alimentos”, mientras avanzaba la propuesta de establecer esta fecha a nivel mundial. Ambos logros fueron el resultado de la agenda impulsada entre la cartera de Agricultura, FAO, Unilever y Carrefour que trabajan juntos en la materia desde 2016.