Eso implica movilización política, recordó. “Queremos decirle a nuestros gobiernos, a la comunidad internacional, que queremos proteger esos espacios, que le damos más valor a los ecosistemas y que hay una manera distinta de pensar el crecimiento económico”.

Para la activista ambiental hay ahí, en la búsqueda de soluciones respetuosas del medio ambiente, una veta de desarrollo para América Latina, en general, y México en particular, gracias a la diversidad de recursos y posibilidades de que disfrutan.

En energía, citó como ejemplo, hay posibilidades de obtener generación eólica, solar, geotérmica, en inversiones que son redituables, económicas y de largo plazo. Pero para lograrlo, hay que ejercer influencia política, y Lever recordó que de acuerdo con un estudio de la Universidad de Denver, “todos aquellos que lograron movilizar a 3.5 por ciento de la población, sólo con 3.5 por ciento, todos lograron sus objetivos más significativos”. Eso implica actuar, tratar de movilizar ciudadanos para el éxito de sus propuestas.

Lever, encargada regional del grupo de activismo digital, recordó que, según estudios, el surgimiento de pandemias está relacionado con la destrucción del ambiente.

“El crecimiento económico sin bienestar no tiene sentido”, dijo Lever, en lo que podría verse como un mensaje a gobiernos como los de Brasil y México, a los que se acusa a veces de favorecer proyectos económicos por encima de su impacto ecológico. “A veces pareciera que hay que elegir entre el medio ambiente y la prosperidad, porque es el modelo económico que se nos ha presentado. Pero…”.

Lever subrayó que ya hace más de tres años que el Foro Económico Mundial cataloga al cambio climático como el riesgo para la economía global “más peligroso y más probable de que suceda”. Y en ese marco están la pérdida de biodiversidad, el acceso al agua y la mayoría de los riesgos que tienen que ver con medio ambiente.

Más allá de lo moral y las denuncias, para los ambientalistas se trata ahora de trabajar, convencer, presionar y dialogar políticamente; no de buscar utopías, pero insistió en que “la presión política logra obtener las ganancias más significativas”.

Aconsejó contra la búsqueda de la utopía, a cambio de lograr objetivos más importantes, al apuntar que esa es la meta del proyecto: “movilizar sobre todo a jóvenes, que van a tener que vivir con las consecuencias de la crisis climática durante toda su vida adulta”.