Recientemente la gobernadora de Sonora, Claudia Pavlovich, dio a conocer que cree que la marca del PRI está muy golpeada en la entidad y que es casi ineludible un triunfo de Morena en 2021. Es por eso que, según ha comentado a su primer círculo, buscará tender nexos con la alcaldesa de Hermosillo, Célida López Cárdenas, que tiene la aspiración de ser candidata.

En el staff de Pavlovich descreen rotundamente de las posibilidades del senador Ernesto Gándara, que tiene el aval de Alejandro Moreno Cárdenas y lo mismo sucede con Pedro Contreras, del Isssteson, que también quiere la nominación tricolor. La gobernadora, que por cierto tiene fuertes discrepancias con Alito, tiene diálogo permanente con la alcaldesa de la capital estatal y está convencida de que es la mejor opción para una transición ordenada.

Pavlovich suele decir que ella no fue una gobernadora fallida como sucede con otros mandatarios estatales del PRI. La economía creció, se creó más empleo formal y los datos de seguridad mejoraron fuertes respecto a los sexenios panistas. Un rumbo que, entiende, tiene más chances de sostenerse con López que con cualquier candidato del PRI.

El dato nacional que tiene este escenario es que está creciendo fuerte la idea en Sonora de que Alfonso Durazo no va a ser candidato a gobernador y que Andrés Manuel López Obrador lo quiere en el gabinete para la segunda mitad del sexenio. La tesis que circula en Hermosillo es que Durazo pagaría caro el costo de su enemistad con el general Audomaro Torres, jefe del Cisen, que podría detonar su campaña a gobernador para dejarlo, literalmente, en el llano.