Brasil se convirtió el domingo en el primer país importante en desarrollo en prometer una reducción absoluta de sus emisiones de gases de invernadero para un nuevo pacto global contra el cambio climático.

El séptimo emisor de esos gases dijo que recortará sus emisiones en 37% para el 2025 comparado con los niveles del 2005, reduciendo la deforestación y aumentando el uso de fuentes renovables de energía. Indicó además una reducción planeada de 43% para el 2030.

En conversaciones para un nuevo acuerdo climático, que se espera sea adoptado en parís en diciembre, se piensa que los países desarrollados van a cargar con la mayor responsabilidad para reducir sus emisiones de dióxido de carbono y otros gases de invernadero.

Pero Brasil redujo ya sus emisiones 36% entre el 2005 y el 2011 gracias mayormente a esfuerzos para reducir la deforestación, dijo el Instituto de Recursos Mundiales, un centro de estudios ambientales.

Rousseff dijo que para el 2030, Brasil, que tiene grandes represas, quiere generar 66% de su electricidad de fuentes hidroeléctricas y 23% de otras fuentes renovables, viento, energía solar y biomasas.

Eso sería un incremento respecto a un anuncio conjunto con Estados Unidos en junio, cuando Brasil dijo que doblaría sus fuentes renovables —descontando hidroeléctricas — a 20% para el 2030, cuando Brasil tratará de poner fin a la deforestación.

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