Uno de los fármacos más prometedores para convertirse en tratamiento contra la covid —el antiviral experimental remdesivir— está sumido en una compleja guerra de datos entre grupos de médicos que dicen que no aporta ninguna ventaja a los enfermos y Gilead, la empresa que lo fabrica, que sugiere que es prometedor.

El remdesivir fue desarrollado como un potencial tratamiento contra el ébola, pero en 2019 no demostró ser efectivo. Hasta hace unos días solo había pruebas de su posible efectividad contra la covid de estudios en laboratorio con células humanas y pruebas en animales infectados con el MERS, otro coronavirus similar al actual. Un estudio publicado hace unos días en 53 pacientes con enfermedad grave que recibieron el fármaco como tratamiento compasivo mostró mejoría, pero era imposible saber si el medicamento jugó algún papel en ella.

En estos momentos hay en marcha ensayos clínicos con pacientes, unos financiados por la farmacéutica estadounidense Gilead, otros impulsados por agencias sanitarias como la OMS y los Institutos Nacionales de Salud de EE UU (NIH), para averiguar cuál es la efectividad real de este fármaco contra la covid.

Esta tarde, Gilead ha publicado los primeros datos de uno de sus ensayos clínicos con unos 400 pacientes hospitalizados por covid grave en EE UU, Italia, Corea del Sur y también España. Son datos que no han sido revisados aún por expertos independientes ni publicados en una revista científica, una de las reglas inviolables en ciencia, por lo menos hasta que comenzó la pandemia de covid. Los datos comparan cómo progresaron dos grupos de enfermos, uno de 200 que tomó remdesivir durante cinco días y otros 197 que lo hicieron durante 10. El estudio no incluye un tercer grupo de control que no toma el fármaco, una medida esencial para hacer un ensayo clínico de calidad.

Los resultados muestran que la mayoría de pacientes en el grupo de dosis menor se recuperaron un día antes que los que tomaron más dosis y que más de la mitad de ambos grupos recibieron el alta a los 14 días. Con los datos que ha aportado la empresa es imposible saber qué papel ha jugado el fármaco. La compañía también señala que los pacientes que toman el medicamento antes de 10 días después de iniciarse los síntomas tienen mejor pronóstico que los que lo hacen después. Aunque el antiviral fue bien tolerado por la mayoría de pacientes, un 10% sufrió náuseas o fallo respiratorio agudo.