Las preguntas que más le quitan el sueño a gran parte de la humanidad incluyen una diversa gama de puntos, desde cuándo estará la vacuna y de qué se tratan los proyectos candidatos más avanzados; cuánto dura la infección y cuándo contagia una persona, en qué momento es recomendable someterse a una prueba diagnóstica PCR para saber si estuvimos expuestos al virus causante del COVID-19; cuánto tiempo duran los anticuerpos, determinar si es posible reinfectarse; hasta saber si es posible que una persona no se contagie del COVID-19.

La evidencia de brotes de coronavirus anteriores, especialmente la epidemia del síndrome respiratorio agudo severo (SARS), sugiere que estos efectos pueden durar años. Y aunque en algunos casos las infecciones más graves también causan los peores impactos a largo plazo, incluso los casos leves pueden tener efectos que cambian la vida, en particular un malestar persistente similar al síndrome de fatiga crónica.

Los médicos ahora están preocupados de que la pandemia lleve a un aumento significativo de personas que luchan contra afecciones y discapacidades duraderas. Lo cierto es que con la pandemia aún en curso, nadie sabe qué tan lejos en el futuro perdurarán los síntomas y si el COVID-19 provocará la aparición de enfermedades crónicas.

Es probable que parte del daño sea un efecto secundario de tratamientos intensivos como la intubación, mientras que otros problemas persistentes podrían ser causados por el propio virus. Pero los estudios preliminares y la investigación existente sobre otros coronavirus sugieren que el virus puede dañar múltiples órganos y causar algunos síntomas inesperados.

Como regla general, lo que se sabe hasta ahora, es que cuanto mayor es la exposición de una persona a un virus, mayores son las posibilidades de infección y peores los síntomas, hasta cierto punto. Con el coronavirus, la cantidad de partículas, la forma en que se transmiten y el tipo de célula humana con la que se encuentran es probable que sean clave.

Desde el arribo de la enfermedad a la vida de las personas, una de los grandes interrogantes fue el de la inmunidad y si era posible que una persona no se contagie de COVID-19. “No se sabe aún, pero es posible que sí.

Hay una gran expectativa en la comunidad científica y por derrame en todo el mundo, ya que en las próximas semanas comienzarán a anunciarse resultados más contundentes de los estudios clínicos de varias vacunas contra COVID-19 que se están desarrollando y probando en pacientes. Pero a medida que crece la anticipación, aumentan las preocupaciones sobre si las vacunas aprobarán los ensayos de seguridad, qué lograrán si lo hacen y el riesgo de que el proceso de aprobación sea influenciado por la política. Los pronósticos más alentadores hablan de que antes de fin de año veremos una vacuna aprobada, de las 9 que están en fase 3 actualmente.