El análisis de lo ocurrido en otros países con la crisis del coronavirus permite a México, que aún asegura estar en la fase más leve del contagio, con 13 infectados y todos ellos en el extranjero o en su entorno más próximo, determinar que en unos 15 días se pasará a la fase 2, es decir, los contagios se darán en el propio país y el rastreo de los centenares de personas afectadas será complejo o imposible. Y en la fase 3 los casos se contarán por miles. Para todos esos escenarios, que sin duda llegarán, México ha optado por la calma y un seguimiento estricto de las recomendaciones científicas, que en ocasiones no se compadecen con el ejercicio de la política. México ha recibido los parabienes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que reconoce sus fortalezas organizativas adquiridas en crisis pasadas y lo ha designado, entre otros países, para que su gestión de esta epidemia aporte enseñanzas para el futuro.

La declaración de pandemia, a decir de los expertos, solo es una constatación de la extensión geográfica afectada, pero no cambia la gravedad. Aunque tiene un efecto multiplicador del pánico que quizá la OMS no haya tenido del todo en cuenta. Dentro de unas semanas, habrá millones de mexicanos infectados, pero la mayoría ni siquiera se percatará de ello debido a la insignificancia de sus síntomas. Un 15% tendrá el malestar típico de la influenza, con dolor de cabeza y articulaciones, estornudos, fiebre. Estos serán los casos leves que no requerirán ingreso en hospitales sino aislamiento en casa y recomendaciones médicas vía telefónica. Un 5% de los infectados se encontrará en la situación más delicada y entre ellos habrá que contar muertes no pocas muertes. Se trata, como se ha repetido, de pacientes con vulnerabilidades previas.

Por eso se recomienda extremar los cuidados y la vigilancia para aquellas personas de edad avanzada, con dolencias cardiovasculares, diabetes, presión alta, enfisemas, bronquitis crónica o inmunodepresión.

Las embarazadas y los niños menores de cinco años recibirán cuidados especiales también, aunque no hay constancia científica de que corran más riesgo que el resto de la población para el caso del coronavirus.