El papa Francisco advirtió que la crisis de refugiados en Europa es apenas “la punta del iceberg” impulsada por un sistema económico global injusto que fuerza a cientos de miles de personas a huir de la guerra y la pobreza en busca de una vida mejor.

El Pontífice reconoció que “a 400 kilómetros de Sicilia hay un grupo guerrillero terrorista extremadamente cruel” y que “existe el peligro de la infiltración”. Francisco reiteró su llamado a las parroquias a recibir una familia de migrantes y agregó que dos familias han sido designadas para alojarse en el Vaticano donde podrán quedarse “tanto como desee el Señor”.

El Sumo Pontífice también expresó su preocupación por la falta de empleo juvenil y juzgó que Europa necesita a los inmigrantes para no envejecer.

“Hay que acoger, acoger a las personas, y acoger tal como vienen. Soy hijo de emigrantes y pertenezco a una oleada de migración de 1929. En Argentina, desde 1884, comenzaron a llegar italianos, españoles”, expuso el Papa, quien evocó los inicios de su abuelo y padre en su Argentina natal.

¡Yo sé qué es la migración! Después, vinieron las migraciones de la II Guerra Mundial, sobre todo del centro de Europa, muchos polacos, eslovacos, croatas, eslovenos y también de Siria y del Líbano. Y siempre nos fue bien por allí. En Argentina no hubo xenofobia”, agregó.

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