El lugar: Tijuana; su pecado: la belleza; su penitencia: el bailar bajo la mirada masculina con el consentimiento de su padre. Ella es, Rita Hayworth famosa actriz norteamericana que es retratada bajo la pluma amorosa de la también poeta, Lorenzano. Después de una extensa investigación la escritora narra qué es lo que había detrás de esa sonrisa de labios color carmín. El llanto, la nostalgia  y la confusión que sentía una jovencita en la soledad, apartada de las risas y los aplausos de hombres con “las uñas amarillas de cigarro” son algunas emociones que el lector podrá percibir a lo largo de la historia.

“¡Baila, Maggie, baila! Sólo tengo trece años, papá. A los trece las niñas son niñas. No bailan en antros perdidos al otro lado de la frontera. No se lo dije. Ni a los trece, ni después. Zapateo, me contoneo, porque eso es lo que él quiere.”

A la par de este relato se conoce a Claire y Anette, niñas francesas quienes tras la muerte de sus padres, llegan a la Ciudad de México de la mano de Norberto Cruz quien prostituye a una de ellas y el calvario y la separación empieza para las hermanas. De forma magistral, Sandra Lorenzano, entreteje estas historias que se convierten en una, donde las mujeres protagonistas cuentan con fortaleza y decisión para honrar sus recuerdos y convertirse en “las guardianas  de la memoria”.

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