¿Equidad de las mujeres en los hechos o por derecho?

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2013

A la luz sobre la obligación de los partidos políticos de darle su lugar a las mujeres en la presente contienda, dado que la Constitución y las Leyes Mexicana así lo contemplan; me permito compartirles algunos hechos:

El concepto de equidad está vinculado a la justiciaimparcialidad e igualdad social. El género, por otra parte, es una clase o tipo que permite agrupar a los seres que tienen uno o varios caracteres comunes. Se conoce equidad de género a la defensa de la igualdad de la mujer y del hombre en el control y el uso de los bienes y servicios de la sociedad. Esto supone abolir la discriminación entre ambos sexos y que no se privilegie al hombre sobre ningún aspecto de la vida social, tal como ha sido frecuente y cotidiano desde el origen de nuestra sociedad.

La equidad de género consiste en estandarizar las oportunidades existentes para repartirlas de manera justa entre ambos sexos. Las mujeres y los hombres deben contar con las mismas oportunidades de desarrollo. El Estado, por lo tanto, tiene que garantizar que las oportunidades sean asignadas para mujeres y hombres de manera simétrica; tanto al interior como al exterior en todo tipo de organizaciones.

Debemos tener en cuenta los Derechos Humanos de la Mujer, son aquellos a los que cualquier mujer puede acceder, por lo cual son de carácter universal. Los derechos humanos de la mujer son inalienables, imprescriptibles e indivisibles. La plena participación de la mujer en la vida política, económica, social y cultural debe ser en condiciones de igualdad, en los planos regional y nacional, esto debe ser de manera plena y bajo la norma de la erradicación de todas las formas de discriminación basadas en cuestiones de género.

En el contexto Mexicano, en octubre de 2013, el presidente Enrique Peña Nieto, envió al Senado de la República su iniciativa que reforma el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe), para que los partidos políticos otorgaran el 50% de sus candidaturas al Senado y a la Cámara de Diputados a mujeres.

En la Gaceta Parlamentaria se publicó la propuesta que reforma y deroga diversas disposiciones de los artículos 218, 219 y 220 del Cofipe y, a decir del Ejecutivo Federal, no contiene disposición alguna que genere un impacto presupuestario.

Dicha iniciativa al aprobarse, da una perspectiva de género en el diseño lo más apegada a la ley, para efecto de la instrumentación de políticas públicas, es un requisito indispensable para la plena vigencia de un Estado democrático en el que los derechos humanos son pieza fundamental.

Dicha iniciativa contiene también la propuesta de que las candidaturas a diputados y senadores a elegirse por el principio de mayoría relativa y por el principio de representación proporcional, se registrarán fórmulas de candidatos compuestas cada una por un propietario y un suplente del mismo género, y serán consideradas fórmulas y candidatos, separadamente, salvo para efectos de la votación.

Según la reforma, las listas de representación proporcional se integrarán por segmentos de cinco fórmulas de candidatos, compuestas cada una por un propietario y un suplente del mismo género. En cada uno de los segmentos se establecerán de forma alternada fórmulas de género distinto, hasta agotar cada lista.

 

Quiero pensar que la visión del Presidente Peña, fué no solo sentar las bases de un estado democrático y de respeto a las mujeres y sus derechos, sino para efecto de ser equilibrar el ansiado reclamo de darle a las mujeres los espacios que por mandato constitucional les pertenecen, pero que por razones de laguna legal en las leyes respectivas no habían tenido la oportunidad de materializarse; la gran impulsora de este cambio es la Senadora Diva Hadamira Gastélum Bajo; a quien las mujeres de todo el país y de todos los partidos, le deben el impulso de esta iniciativa, que es una triunfo para las mujeres en la vida democrática de México; mi respeto y reconocimiento para la Senadora.

Hay también muchas Mexicanas valiosas en todos los frentes que han luchado por abrirse un espacio en la vida democrática de este país, y que desde su trinchera se han impuesto pese a que han sido objeto de rechazo por parte de sus adversarios; recordemos: el reconocimiento del voto de las mujeres en México, se dio el 17 de octubre de 1953, y es hasta esta época en que las mujeres tendrán sus espacios que por derecho les pertenecen, no por hechos; ha sido largo el trayecto; falta mucho por lograr una equidad democrática, si vemos que la implementación de dicha iniciativa, será un reto en su implementación; veamos que ocurre al final de los comicios, dado que saldrán poco a poco a la luz las inconformidades de quienes por derecho deben ocupar un espacio, las mujeres no están solas, la ley las acompaña, es nuestra obligación el crear cultura de respeto y fomento a los derechos de las mujeres en todo escenario, no solo el político; es su derecho.

Poder público implica respeto a las mujeres; tienen un gran reto ante estos nuevos espacios que jamás regresarán al ámbito del monopolio de los hombres; ¡ya no! Ante todo este escenario, debemos tener en mente donde se manufacturan las leyes, el reto sigue, todo indicador apunta a la comisión de equidad de género en el Congreso, veamos su origen:

 

El 30 de septiembre de 1997 se aprobó la creación de la Comisión Especial de Asuntos de la Equidad entre los Géneros, con base en el artículo 45 de la Ley Orgánica del Congreso General, nombre provisional mientras sus integrantes presentaban propuestas y un programa de trabajo. El decreto que dio origen a la Comisión Especial establecía que la presidencia de dicho mecanismo sería ocupada de manera colegiada por una Diputada o Diputado de cada Grupo Parlamentario.

La Diputada Alma Vucovich, del Partido de la Revolución Democrática, fue nombrada la primera presidenta de la comisión. La comisión Especial de Asuntos de la Equidad entre los Géneros elaboró un documento básico con los criterios generales para su estructura y funcionamiento y adoptó el nombre de Comisión Especial de Equidad y Género, instalándose de manera formal el 7 de octubre de 1997.

 

Mediante un acuerdo interno, se determinó que dicha instancia fuera encabezada por una presidencia colegiada y rotativa por cuatro meses para los Grupos Parlamentarios mayoritarios (PRI, PRD, PAN) y tres meses para las fracciones de menor representatividad (PVEM y PT). Durante los tres años de la LVII Legislatura, la Comisión de Equidad y Género no pudo dictaminar iniciativas, toda vez que su carácter de “Especial”, se lo impedía, de acuerdo con la Ley Orgánica del Congreso vigente en ese momento.

 

El 12 de diciembre de 1998, a nombre de la Comisión, la diputada Sara Esthela Velásquez, del Partido Revolucionario Institucional, presentó ante el pleno de la Cámara de Diputados, una iniciativa de reformas y adiciones a la Ley Orgánica del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, la cual proponía que la Comisión de Equidad y Género fuera una Comisión Ordinaria con las atribuciones que se le confieren a todas las comisiones con ese carácter por el marco jurídico del H. Congreso de la Unión. Dicha propuesta fue aprobada y publicada en el Diario Oficial de la Federación el 3 de septiembre de 1999.

Con ello, la Comisión de Equidad y Género se convirtió en Comisión Ordinaria a partir del inicio de la LVIII Legislatura. La Diputada Concepción González Molina, del Grupo Parlamentario del PRI, fue la primera presidenta de la nueva comisión ordinaria. Casi tres décadas de retos para materializar la equidad de género en las urnas. ¿Hasta dónde llegará el reto democrático en ese y todos los espacios de la vida nacional para las mujeres?

 

La igualdad se da en un contexto de derecho pero también de obligaciones, veamos los resultados de tan medular propuesta constitucional y su correspondiente implementación.

Agradezco la atención a esta pequeña reflexión.

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