Rompiendo su largo silencio, el joven de 21 años condenado por el atentado del maratón de Boston reconoció su culpa, pidió perdón a sus víctimas y se puso a escuchar a un juez que le impuso formalmente una pena de muerte por ejecución. “Me gustaría ahora pedir perdón por las vidas que he tomado, por el sufrimiento que les causé, por el daño que he hecho, el irreparable daño”. Hablando suavemente durante cinco minutos, rompió por primera vez el silencio en más de dos años. A las víctimas, dijo: “Rezo por su alivio, para que sanen”.

Tres personas murieron y más de 260 resultaron heridas cuando dos bombas estallaron en la línea de meta del maratón. Tsarnaev también fue declarado culpable de matar días después a un policía del Instituto de Tecnología de Massachusetts. Hasta ahora, las únicas palabras públicas que Tsarnaev había pronunciado eran “no culpable” en su comparecencia y la única idea de su pensamiento era una nota garabateada en el bote donde se escondió mientras la policía lo acorralaba. Hablaba del gobierno de Estados Unidos “matando a nuestros inocente civiles y dije que como musulmán no puedo soportar ver que tanta maldad quede impune”.

Tsarnaev, de etnia chechena y naturalizado ciudadano estadounidense, expresó: “Inmediatamente después del atentado, del que soy culpable y que no haya duda sobre eso… me enteré de algunas víctimas. Me enteré de sus nombres, sus caras, sus edades… y tenían corazones y almas”. También agradeció a los miembros del jurado por su servicio y que votaron por unanimidad el mes pasado por su muerte.

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