¿ No le ha ocurrido nunca haber ido a comer o cenar a un restaurante , salir encantado de él y, al cabo del tiempo repetir y llevarse una decepción?

Evidentemente, los que trabajamos en la industria restaurantera somos humanos y, desde que un artículo entra en nuestras cocinas hasta que es servido al cliente pasa por muchas manos y manipulaciones.  Teniendo en cuenta que nuestra materia prima suele ser muy delicada, puede ocurrir que en alguna de esas fases algo no salga como debiera; e incluso puede fallar el servicio, o el aire acondicionado que no funcione bien ese día. En definitiva, veinte mil factores de los que depende el éxito de una comida.

Los buenos profesionales sabemos nadar muy bien por esas aguas, aunque a veces  nos salpique alguna ola.  Sin embargo hay otros factores que no dependen de nosotros, sino directamente de los clientes, aunque ellos no sean conscientes, aquí es donde enlazo esta reflexión: Saber elegir un restaurante.

Es el cliente el que elige dónde atender ese compromiso de trabajo o donde agasajar a sus familiares y amigos y suele hacerlo por los recuerdos de anteriores visitas.

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FuenteSaber Elegir Un Restaurante.
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