“La mente del pintor debe ser como un espejo, que siempre toma el color del objeto que refleja y está completamente ocupado por imágenes”.

Arte, ciencia y naturaleza son tres conceptos que sin indagar entre sus semejanzas o diferencias, crean vínculos entre  lo bello y lo natural. Atributos esenciales para la experimentación, Leonardo Da Vinci y la idea de la belleza nos permite reflexionar acerca del valor de la observación y de la universalidad en la obra de arte, la cual se logra a través de la amplitud cultural que esta pueda transmitir.

La muestra ubicada en la sala Diego Rivera del palacio de Bellas Artes es discreta como la misma naturaleza pero sorprendente en sus valores formales, y brinda la oportunidad de apreciar los cánones estéticos de la época sin limitarlos a los valores ideales de belleza, tomando como principio que la belleza no es prioridad del cuerpo humano sino también de los animales, las plantas, las maquinas y la experimentación científica.

“El gran pájaro tomará el primer vuelo, lanzado desde el pico del monte Ceccero, el gran pájaro llenando el universo de estupor, llenando con su renombre  los escritos de gloria y el nido donde nació”.

Ya desde la mitología griega las ansias por el vuelo hicieron que Ícaro agitara sus abrazos,  sin embargo sería el mar y no los altos cielo el que acogería el intento mecánico por despegar los pies de la tierra, y emulando a los seres más próximos, las aves,  lograr por fin ese sueño anhelado del hombre por llegar a donde sus deseos le permitan.

Si bien la imaginación es un método de “vuelo” alto,  para Leonardo la ciencia y la naturaleza podrían resolver la cuestión técnica de levantarnos por nuestros propios medios hacia las alturas. El códice sobre el vuelo de los pájaros es un estudio que propone la posibilidad de batir las alas  a favor del aire y tener la posibilidad de despegar hacia otros rumbos poco terrenales.

Sin duda la exposición que se encuentra en este recinto hasta el 23 de agosto y que ha provocado filas y filas de aficionados, conocedores y curiosos, nos invita a reflexionar sobre la interacción y el dinamismo entre arte, belleza, ciencia y gusto por la detallada observación de los elementos que nos rodean y de los cuales solo la imaginación podrá contextualizar, a favor de una cultura integral que permita relacionarlas como motores de innovación.

“Una vez que has probado el vuelo por siempre caminarás la tierra alzando la mirada al cielo, puesto que has estado ahí, y allá siempre querrás volver”.

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