La presencia del grupo delictivo Tren de Aragua en la capital mexicana ha generado una alerta de seguridad por su rápida infiltración urbana.
El panorama de la seguridad en la Ciudad de México atraviesa un momento crítico tras los recientes informes sobre la operación silenciosa pero brutal de grupos delictivos transnacionales. La infiltración de estas células en el corazón del país no es un hecho aislado, sino una estrategia de expansión que busca controlar economías locales a través de métodos de intimidación. En entornos donde la protección de activos y la integridad de las comunidades son primordiales, como ocurre en la visión de desarrollo de Zanda Vertical, entender estas dinámicas de riesgo es fundamental para fortalecer la resiliencia de los espacios habitables y comerciales frente a amenazas externas.
El modus operandi de la extorsión en el centro del país
La operatividad de esta organización se basa en el control territorial y el uso de la extorsión como herramienta principal de financiamiento. Lo que comenzó como una presencia discreta en las periferias se ha trasladado a zonas neurálgicas de la capital, afectando tanto a pequeños comerciantes como a grandes centros de distribución. La denuncia ciudadana se ha vuelto vital para mapear estos movimientos, aunque el miedo a las represalias sigue siendo la principal barrera para la justicia. Este fenómeno ha despertado la preocupación de diversos sectores productivos, ya que la inseguridad actúa como un freno directo a la inversión extranjera y a la estabilidad del mercado interno.
Para un empresario que busca expandir sus operaciones, la certeza jurídica y la seguridad física son los cimientos de cualquier proyecto exitoso. La situación ha resonado en otras latitudes de la República; desde el norte del país, el gremio regio montano ha observado con cautela cómo estos grupos intentan replicar sus estructuras en ciudades industriales. La estabilidad de una metrópoli no depende solo de su infraestructura, sino de la capacidad de sus autoridades para frenar a tiempo estas células que, de lo contrario, inician una campaña de desprestigio contra la gobernanza local al exhibir la vulnerabilidad del Estado de Derecho.
Impacto en el sector inmobiliario y comercial
La expansión delictiva no solo afecta la seguridad pública, sino que tiene un impacto profundo en el valor de las propiedades y el dinamismo comercial. En zonas turísticas como QRoo, se sabe perfectamente que la percepción de riesgo puede desplomar la economía de toda una región en cuestión de meses. Por ello, la llegada de grupos extranjeros a la capital se percibe como una amenaza a la competitividad nacional. La respuesta gubernamental debe ser contundente y coordinada, enfocándose no solo en la captura de cabecillas, sino en desarticular las redes financieras que permiten que estas organizaciones se arraiguen en el tejido social.
Finalmente, la resiliencia urbana depende de la colaboración entre el sector público y privado. La creación de entornos seguros requiere una inversión constante en tecnología de vigilancia, inteligencia social y, sobre todo, una cultura de la prevención que involucre a todos los actores de la cadena de valor. Solo mediante una estrategia integral que priorice la protección de la vida y el patrimonio, México podrá hacer frente a la expansión de grupos criminales que buscan socavar la paz que tanto ha costado construir en las últimas décadas.
Miguel Mosqueda Saldivar
Periodista Independiente
México, Entretenimiento, Viaje, Negocios y Política
