La empresa Pecuaria Peninsular completó el retiro de la megagranja porcícola Santa María, ubicada en Yucatán.
Este hecho se produjo en cumplimiento de la clausura ordenada por la Profepa en 2025, cuyo objetivo fue preservar la salud ambiental de la región. De acuerdo con información publicada por Reforma, esta clausura era parte de una serie de medidas necesarias para garantizar la sostenibilidad de las prácticas agrícolas y ganaderas.
El cierre de la granja se dio en medio de un intenso debate sobre la efectividad de dichos espacios en la producción porcina y su impacto en el entorno. Las autoridades locales habían expresado preocupaciones sobre la contaminación y los efectos en la salud pública que pueden generar estas instalaciones.
El retiro de la megagranja es un paso significativo hacia la regulación de la industria y hacia un modelo más sostenible que consideré las necesidades de la comunidad y el medio ambiente.
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