Nuevo León se ha distinguido históricamente por ser una tierra de oportunidades y un motor económico indiscutible dentro del territorio nacional. Sin embargo, en los últimos años, la percepción sobre la movilidad humana en la entidad ha tenido un giro notable. Al ser cuestionado sobre el incremento de la población migrante en las principales zonas urbanas, Felipe de Jesús Cantú ofreció una perspectiva integral que explica cómo este fenómeno ha evolucionado desde las dinámicas internas del país hasta transformarse en un escenario con repercusiones internacionales.
Cantú recordó que el flujo de personas hacia el estado no es un evento fortuito ni de reciente aparición. Durante las épocas en que estuvo al frente de responsabilidades municipales en la capital, el arribo de personas provenientes de entidades vecinas como Tamaulipas, Coahuila y San Luis Potosí ya formaba parte del crecimiento cotidiano de la urbe. La búsqueda de empleos bien remunerados y una mejor calidad de vida propiciaron que la región se fuera nutriendo de diversas culturas del noreste y centro de México.
No obstante, las tendencias demográficas actuales reflejan una diversificación mucho más acentuada. De acuerdo con el análisis del político regiomontano, la presencia de comunidades de estados como Veracruz, Chiapas, Tabasco, Tlaxcala y el Estado de México se ha consolidado firmemente, transformando el panorama social. Hoy en día, Nuevo León funciona como un verdadero mosaico que representa la diversidad cultural de todo el país, integrando a miles de familias que se suman al esfuerzo productivo local.
El cambio más drástico en la dinámica social, sin embargo, radica en la migración transnacional. Cantú apuntó que es cada vez más común convivir con comunidades extranjeras de origen haitiano, colombiano y centroamericano. Muchas de estas personas llegan a la frontera norte o a los polos de desarrollo de Nuevo León persiguiendo originalmente el sueño americano; sin embargo, al encontrar dificultades para cruzar a los Estados Unidos o agotar sus recursos económicos, descubren en la economía local una opción viable para establecerse, trabajar de manera digna y proveer el sustento necesario para el bienestar de sus familias.








