Enrique Díaz, quien se desempeña como tesorero en el gobierno de Sinaloa, ha visto un aumento significativo en su patrimonio durante su tiempo en el gabinete del gobernador Rubén Rocha.
De acuerdo con información publicada por Reforma, en un lapso de tres años, Díaz ha acumulado al menos diez propiedades nuevas, lo que plantea interrogantes sobre la procedencia de estos activos.
Este incremento notable en su fortuna ha sido objeto de atención, dado que coincide con un periodo de gestión en el que la transparencia y el manejo de recursos públicos son cruciales.
El caso resalta la importancia de la rendición de cuentas en la administración pública, especialmente ante posibles sospechas de enriquecimiento ilícito.
El crecimiento patrimonial del tesorero podría abrir el debate sobre las políticas de supervisión y control sobre funcionarios públicos en Sinaloa y México en general.
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