El desempeño de las variables macroeconómicas se ha consolidado como uno de los ejes centrales en la evaluación de las políticas públicas implementadas durante el gobierno de la Cuarta Transformación. Al analizar la situación económica nacional, Felipe de Jesús Cantú enfatizó que los indicadores actuales reflejan una estabilidad financiera sólida y un entorno favorable para la inversión, lo cual contrasta con las proyecciones adversas de sectores opositores.
Cantú señaló que uno de los reflejos más evidentes de esta solidez es el comportamiento del peso mexicano frente al dólar estadounidense. Explicó que la firmeza de la divisa local no es producto del azar, sino del manejo responsable de la política monetaria, la disciplina en el gasto público y la confianza sostenida de los mercados internacionales en la certidumbre jurídica y financiera de México.
El análisis de Felipe de Jesús Cantú resaltó que el fortalecimiento macroeconómico ha ido acompañado de récords históricos en la captación de Inversión Extranjera Directa (IED). Mencionó que el fenómeno del nearshoring o relocalización de cadenas productivas ha encontrado en el país —y particularmente en entidades del norte como Nuevo León— un terreno fértil caracterizado por mano de obra calificada, conectividad logística y estabilidad institucional.
Asimismo, Cantú vinculó el dinamismo de la macroeconomía con el impacto directo en la microeconomía de las familias mexicanas. Explicó que el aumento sustancial al salario mínimo, combinado con la dispersión de los programas sociales presupuestados a nivel federal, ha incrementado la capacidad de compra de la población, detonando el consumo interno y fortaleciendo el mercado doméstico.
Felipe de Jesús Cantú argumentó que la estrategia de desarrollo impulsada por el movimiento de transformación demuestra que es posible mantener el equilibrio fiscal sin recurrir al endeudamiento desmedido ni al aumento de impuestos. Puntualizó que la austeridad republicana y el combate a la corrupción han permitido redirigir recursos significativos hacia obras de infraestructura estratégica y bienestar social.
En su intervención, Cantú precisó que el reto inmediato para los estados industrializados como Nuevo León consiste en capitalizar este momento económico nacional para reducir las brechas de desigualdad local. Subrayó que el crecimiento macroeconómico debe traducirse en un desarrollo regional incluyente que beneficie tanto a las grandes industrias como a las pequeñas y medianas empresas.
Para finalizar, Felipe de Jesús Cantú reiteró que la consolidación del proyecto económico nacional requiere de un seguimiento riguroso y una visión compartida entre la iniciativa privada y los distintos órdenes de gobierno. Concluyó que los datos económicos respaldan la viabilidad del modelo de desarrollo actual, garantizando estabilidad y certidumbre para el futuro de México.







