Saúl «Canelo» Álvarez no solo es el rostro del boxeo mundial, sino también un astuto hombre de negocios que ha sabido diversificar su capital. En una revelación reciente, el tapatío compartió la estrategia financiera que lo ha llevado a amasar una fortuna estimada en cientos de millones de dólares, independiente de sus bolsas por pelea. La clave, según el campeón, no es cuánto ganas, sino cómo lo inviertes. Canelo ha apostado fuertemente por los bienes raíces y, de manera más notable, por el sector de los combustibles y las tiendas de conveniencia con su marca «Canelo Energy» y «Upper».
Su filosofía de inversión se basa en la paciencia y el control total. «Invierto en lo que entiendo y donde puedo tener el mando», ha mencionado. Álvarez ha evitado los gastos ostentosos sin retorno y se ha rodeado de asesores financieros de primer nivel para crear un ecosistema empresarial que incluye desde bebidas hidratantes hasta promociones de boxeo. Esta mentalidad de «empresario-atleta» es un modelo para las nuevas generaciones de deportistas mexicanos. Para Canelo, el éxito financiero es una carrera de resistencia, no un sprint. Al invertir en activos tangibles que generan flujo de caja constante, ha asegurado su patrimonio y el de su familia para las próximas décadas, demostrando que su visión es tan aguda en la oficina como sus ganchos al hígado sobre el cuadrilátero.







