La contienda por la gubernatura de Nuevo León en 2027 no solo se definirá por simpatías políticas, sino por la capacidad de los aspirantes para ofrecer soluciones reales a las crisis estructurales que afectan el día a día de los ciudadanos. En este contexto, Felipe de Jesús Cantú ha comenzado a perfilar una agenda de trabajo enfocada firmemente en las principales demandas de la población regiomontana: la seguridad pública, el abastecimiento de agua y la crisis de movilidad urbana que colapsa el área metropolitana de Monterrey.
Aprovechando su experiencia en el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, Cantú ha hecho especial hincapié en la urgencia de reestructurar los modelos de coordinación entre las policías municipales, la fuerza estatal y las corporaciones federales como la Guardia Nacional. Su enfoque apunta a transitar de una política de reacción a una estrategia de prevención del delito basada en inteligencia y en el fortalecimiento de los fondos tecnológicos para los municipios. Asimismo, en materia de agua y movilidad, el aspirante sostiene que el crecimiento industrial del estado debe ir acompañado de obras de infraestructura sustentables que garanticen el abasto a largo plazo y un transporte público eficiente para la clase trabajadora.
Para Cantú, la clave para destrabar los grandes proyectos que el estado necesita radica en terminar con la confrontación política entre el Ejecutivo estatal y los alcaldes. Su propuesta promueve una visión de gobierno que funcione como un aliado estratégico de los ayuntamientos, facilitando la llegada de recursos federales y la alineación con las políticas de infraestructura de la presidenta Claudia Sheinbaum. Al centrar su discurso en estos temas críticos, Felipe de Jesús Cantú busca conectar con el voto pragmático de Nuevo León, presentándose como un perfil técnico capaz de regresar la estabilidad operativa y el orden administrativo a la entidad.







