El crecimiento económico y social de Nuevo León no puede limitarse exclusivamente al dinamismo de la zona metropolitana de Monterrey. En un recorrido por el norte de la entidad, Felipe de Jesús Cantú subrayó la urgente necesidad de reactivar el potencial de las regiones rurales, señalando que la falta de consistencia en las políticas públicas del gobierno del estado ha impedido que los municipios periféricos se consoliden como verdaderos polos de desarrollo integral.
Desde la plaza principal de Cerralvo, un municipio con una profunda carga histórica, Cantú recordó la relevancia de esta localidad al ser considerada formalmente como «la cuna del estado de Nuevo León», debido a que fungió como su primera capital. No obstante, contrastó este gran legado con la realidad demográfica actual: el municipio cuenta hoy en día con una población mucho menor a la que llegó a registrar en sus mejores épocas, una problemática que comparte con la gran mayoría de los pueblos rurales de la región.
El político regiomontano puntualizó que esta tendencia de «ciudades que se han convertido en pueblos» es el resultado directo de la falta de planeación a largo plazo y de la interrupción de proyectos productivos cada vez que cambia una administración. Afirmó que la descentralización de oportunidades es clave para evitar el despoblamiento de las zonas rurales y asegurar que las familias de estos municipios no se vean obligadas a migrar por falta de alternativas locales.
«A la zona rural, a la zona no metropolitana, no se le toma en serio», aseveró de forma categórica. Para revertir esta situación, Cantú hizo un llamado a las autoridades estatales a mirar más allá de la capital y a comprometerse con el diseño de estrategias públicas con rigor técnico y presupuestal, asegurando que es tiempo de dignificar la historia del estado impulsando con seriedad el bienestar de todos sus municipios.








