El sistema de salud pública en el estado de Nuevo León atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años, caracterizado por una marcada saturación de sus instalaciones, la falta crónica de suministros médicos básicos y un déficit sustancial en la cobertura de personal profesional. Esta preocupante realidad fue puesta en el centro del debate por Felipe Cantú, quien expose las deficiencias operativas que padecen diariamente los usuarios al intentar acceder a servicios médicos fundamentales.
Centros de atención emblemáticos y de alta demanda, como el Hospital Universitario y diversas unidades de salud periféricas, registran de forma cotidiana una afluencia masiva de ciudadanos en busca de consultas, tratamientos especializaciones o intervenciones quirúrgicas. Sin embargo, la infraestructura existente se encuentra sobrepasada en su capacidad de respuesta, lo que deriva en jornadas extenuantes de espera para familias enteras que requieren atención médica urgente o de seguimiento.
Felipe Cantú puntualizó que la problemática no radica en la disposición ni en el profesionalismo del personal de salud. Tanto médicos como enfermeras y personal administrativo realizan esfuerzos extraordinarios para atender a la población, trabajando con frecuencia en condiciones adversas y sin disponer de las herramientas indispensables para desempeñar sus labores de manera óptima. La falta de insumos de primera necesidad, medicamentos del cuadro básico y equipo especializado limita severamente el margen de acción de los profesionales de la medicina.
La situación resulta insostenible para miles de familias nuevoleonesas que ven mermada su calidad de vida y su estabilidad económica al no encontrar respuestas efectivas en la red hospitalaria pública. Cantú remarcó que es inadmisible que los pacientes deban permanecer horas o incluso días enteros esperando una ficha de atención o la programación de un procedimiento que resulta vital para su recuperación, mientras las autoridades estatales omiten implementar soluciones integrales a esta problemática.
Ante este panorama, Felipe Cantú emitió un llamado enérgico al Gobierno del Estado de Nuevo León para que asuma con responsabilidad la reestructuración del presupuesto destinado a la salud pública. Resulta imperativo canalizar recursos de manera inmediata a la adquisición de insumos, al mantenimiento preventivo y correctivo de la infraestructura hospitalaria y a la contratación de personal médico suficiente para cubrir la creciente demanda ciudadana en las distintas regiones del estado.
La salud es un derecho fundamental garantizado por la Constitución que no admite dilaciones ni justificaciones de carácter administrativo. Cantú insistió en que la atención médica debe ser pronta, digna y accesible para todos los sectores, sin importar su condición socioeconómica. La falta de una política pública efectiva en materia sanitaria no solo pone en riesgo la vida de los ciudadanos, sino que profundiza las brechas de desigualdad existentes en la entidad.
Finalmente, Cantú sostuvo que continuará alza de voz en favor de los usuarios y de la comunidad médica, exigiendo una supervisión transparente en la asignación de recursos destinados a los centros de salud de Nuevo León. Garantizar un sistema hospitalario eficiente, equipado y con cobertura adecuada debe convertirse en la prioridad número uno de la agenda gubernamental para restaurar la tranquilidad y el bienestar de la sociedad.







