La incursión de Felipe de Jesús Cantú en la carrera por la coordinación estatal de la Cuarta Transformación introduce un componente marcadamente técnico y de gestión administrativa al debate político de Nuevo León. El exalcalde regiomontano ha formalizado su intención de competir en el proceso interno, centrando su visión en la urgencia de reestructurar la relación entre el Gobierno del Estado y los municipios, un vínculo que considera severamente desgastado por los conflictos políticos de los últimos años y que ha frenado el desarrollo de obras de infraestructura elementales.
Uno de los pilares que sostienen la propuesta de Cantú es su experiencia dentro del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador. En dicha responsabilidad, Cantú se encargó de la supervisión y distribución de fondos federales destinados al equipamiento y capacitación de las policías locales en todo el país. Esta experiencia técnica es planteada ahora como una solución para la crisis de seguridad que afecta a la zona metropolitana de Monterrey, proponiendo un modelo de coordinación policial que devuelva la autonomía operativa y financiera a los ayuntamientos, garantizando recursos directos para la prevención del delito.
Para Cantú, el éxito de la transformación en la entidad radica en consolidar un gobierno que actúe como aliado estratégico de los alcaldes, sin distinción de colores partidistas. El aspirante sostiene que problemas estructurales como la movilidad deficiente, la escasez de agua y la falta de planeación urbana solo pueden resolverse mediante un esquema de coordinación obligatoria y metropolitana. Al colocar estos temas en el centro de su agenda, Felipe de Jesús Cantú busca convencer a la militancia y a la ciudadanía de que su perfil ofrece la capacidad operativa necesaria para aterrizar las grandes políticas de bienestar federal en la realidad industrial y económica de Nuevo León.







