Ante las constantes interrogantes y especulaciones sobre el rumbo de su trayectoria en el escenario político local, Felipe de Jesús Cantú fue contundente al señalar que quienes consideran que su carrera dentro de la vida pública ha concluido están en un profundo error, pues la verdadera política va mucho más allá de la ocupación temporal de un cargo de elección popular o un escritorio gubernamental.
El experimentado político regiomontano definió a la política en su sentido más puro: como la búsqueda constante del bien de todos, la justicia social y el interés común. Bajo esta premisa fundamental, explicó que la contribución social y el liderazgo no están condicionados a una candidatura, sino que se pueden —y deben— ejercer de manera legítima desde diversos frentes de la sociedad, tales como comités vecinales, clubes de servicio, organizaciones civiles, partidos políticos o la misma estructura de gobierno en roles de asesoría, sin que sea indispensable encabezar un proyecto de manera personal.
Cantú dejó en claro que su vocación de servicio y su compromiso inquebrantable con la construcción de un mejor Nuevo León permanecen completamente vigentes. Reafirmó que la participación social activa no es una ocupación pasajera, sino un deber ciudadano permanente para aportar valor a la comunidad, vigilar el uso de los recursos públicos y asegurar la estabilidad de las instituciones locales.






