MONTERREY, NL.– Tras realizar un análisis sobre la desconexión que en ocasiones llega a existir entre las administraciones gubernamentales y las problemáticas cotidianas de la población, Felipe de Jesús Cantú manifestó que existe un descuido severo en el corazón metropolitano, señalando de forma crítica que «los gobernantes viven en una burbuja» que les impide notar las deficiencias que ocurren a unos cuantos metros de sus propias oficinas.
El político regiomontano detalló que basta alejarse un par de calles de los palacios de gobierno para constatar las fallas en los servicios públicos más elementales, tales como andadores peatonales dañados, iluminación deficiente o vegetación caída que lleva semanas sin ser retirada por las cuadrillas municipales o estatales. Para Cantú, el descuido de la Macroplaza y del centro histórico no es un asunto menor, sino un reflejo de la urgencia de reorientar el gasto y la atención gubernamental hacia las demandas del entorno inmediato de la gente.
Con una postura crítica pero propositiva, apuntó que la falta de atención al patrimonio público es motivo de preocupación colectiva, especialmente en un contexto económico donde el estado requiere mostrar su mejor versión ante la llegada de inversiones globales y turismo internacional. Subrayó que gobernar requiere sensibilidad y una gestión urbana de tiempo completo, rompiendo el aislamiento de los despachos oficiales para resolver los problemas en las calles.







